Un ciudadano anónimo denuncia al patrullero Ariel, del poblado de Providencia, municipio Bartolomé Masó, Granma, por presuntos actos de abuso de poder y extorsión. Según el testimonio, el oficial impone multas a los estudiantes que utilizan «grillitos» (bicicletas con pedales asistidas) para trasladarse a sus centros de estudio, a pesar de que la dirección municipal había informado a la policía que estos vehículos no representaban problema alguno para la circulación de menores. Los estudiantes son amenazados con que sus padres deben «hablar con él» para eliminar la multa, a cambio de entregarle arroz.
Un ciudadano anónimo del poblado de Providencia, en el municipio Bartolomé Masó, Granma, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la situación que, según su testimonio, viven los estudiantes de la localidad a manos de un agente de la policía.
El denunciante identifica al oficial como Ariel, patrullero del poblado.
Estudiantes multados por usar «grillitos»
El origen de la denuncia es la aplicación de multas a jóvenes estudiantes que utilizan medios de transporte alternativos para llegar a sus escuelas, que se encuentran lejos de sus viviendas.
«Les pone multas a los estudiantes que viven lejos de las escuelas que tienen que ir en algún transporte, usan los llamados grillitos (bicicleta con pedales).»
Según el testimonio, la propia dirección del municipio ya había informado a la policía sobre este tipo de transporte, indicando que los estudiantes no debían tener problemas de circulación.
«La dirección de Masó les había informado a la policía que los estudiantes no tenían problemas de circulación con esos transportes, y menos por ser menores.»
Extorsión a cambio de arroz
El ciudadano denuncia que el oficial Ariel no solo multa, sino que condiciona la anulación de la sanción a la entrega de alimentos.
«El patrullero los multa y los amenaza de quitarles las bicimotos, mandándole a que los padres de dichos problemas hablen con él para luego quitar la multa a cambio de un poco de arroz.»
El denunciante expresa su indignación ante esta práctica, señalando que no todas las familias tienen acceso a ese producto básico.
«No sabiendo él que no todos tenemos el grano en nuestras casas, ya que muchos padres no siembran. Eso es abusivo de parte del patrullero.»
«Según él lo mandan los superiores»
El ciudadano concluye su testimonio señalando que el oficial actúa con total impunidad, justificando sus actos en una supuesta orden de sus superiores.
«Según él lo mandan los superiores.»
Esta afirmación es especialmente grave, pues sugiere que el acoso a los estudiantes y la extorsión a sus padres podrían ser parte de una práctica institucionalizada y no un acto aislado de un funcionario.
Resumen:
Un ciudadano anónimo denuncia que el patrullero Ariel del poblado de Providencia, Bartolomé Masó, Granma, impone multas a los estudiantes que utilizan «grillitos» (bicicletas con pedales asistidas) para ir a la escuela. A pesar de que la dirección municipal informó a la policía que estos vehículos no representan problema, el oficial amenaza con quitar las bicimotos y condiciona la eliminación de la multa a que los padres le entreguen arroz.
Nota final:
La denuncia del ciudadano de Bartolomé Masó es una muestra más del abuso de poder en las filas de la policía granmense. No se trata de un patrullero que hace cumplir la ley, sino de un funcionario que utiliza su cargo para extorsionar a familias humildes aprovechándose de la necesidad de sus hijos de llegar a la escuela.
La pregunta es obligada: ¿dónde están los superiores de Ariel? El patrullero afirma que «lo mandan los superiores». Si eso es cierto, la podredumbre llega hasta la cúpula de la policía en Granma. Si es mentira, la PNR debe separar de inmediato a este individuo de sus funciones.
La Fiscalía y el Ministerio del Interior tienen que investigar este caso. No se puede permitir que un patrullero convierta la educación de los niños en un negocio de extorsión, cobrando en arroz.














