Un ciudadano anónimo acusa a Arol Rosabal, economista del molino arrosero de Bartolomé Masó, Granma, de haberse enriquecido ilícitamente desde que trabaja en la entidad. Señala que posee dos motos modernas, una guagua arrendada, un coche y mantiene dos amantes fuera de su matrimonio. El denunciante afirma que Rosabal vende arroz a sobreprecio en la zona de la sierra, aprovechando una guagua de montaña para transportarlo. «Las autoridades no ven nada, todo es un desastre en ese molino», concluye. Una investigación independiente publicada el 6 de mayo de 2026 reveló el robo de una tonelada de arroz en el molino Fernando Hechenique de Bayamo, con la complicidad de guardias y trabajadores .
Un ciudadano de Bartolomé Masó, Granma, ha contactado a nuestra redacción para denunciar lo que califica como un enriquecimiento ilícito dentro del molino arrosero del municipio. El denunciante, que prefiere mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, señala directamente al economista de la entidad, identificado como Arol Rosabal.
«Un simple económico se ha hecho millonario. Tiene una guagua arrendada, dos motos modernas, un coche. Tiene dos queridas que las mantiene. Todo eso robando el arroz del molino de Bartolomé Masó.»
Un enriquecimiento que salta a la vista
El testimonio describe un cambio radical en el nivel de vida del acusado desde que comenzó a trabajar en el molino.
«El hombre se ha hecho millonario desde que trabaja en el molino de Masó.»
La lista de bienes que, según el denunciante, posee Rosabal es extensa y contrasta con un salario estatal: dos motos modernas, una guagua arrendada y un coche particular. Además, el denunciante afirma que mantiene dos relaciones extramatrimoniales a las que sostiene económicamente.
«Tiene dos mujeres aparte de la propia, y las mantiene. Una vive salida de la carretera de Corojo que topa con la carretera nueva.»
El negocio del arroz en la sierra
El modus operandi del desfalco, según el testimonio, aprovecharía la ubicación geográfica del municipio.
«Vende arroz a sobreprecio en la sierra. Como tiene una guagua de montaña, allí lo traslada.»
El denunciante es enfático al responsabilizar a las autoridades locales por la falta de control.
«Las autoridades no ven nada. Todo es un desastre en ese molino. Ese hombre hace lo que le da la gana.»
«El pueblo es el que sufre»
El ciudadano concluye su testimonio con un llamado a la acción y una advertencia sobre el impacto de esta corrupción en la población.
«Verifiquen bien y denle una publicación a ver si se toman medidas, porque las autoridades no hacen nada y el pueblo es el que sufre.»
El contexto: una tonelada de arroz robada en Bayamo (6 de mayo de 2026)
La denuncia de Bartolomé Masó no es un caso aislado en la provincia de Granma. Una investigación publicada por LMS reporta el 6 de mayo de 2026 reveló el robo de una tonelada de arroz en el molino arrocero Fernando Hechenique, en Bayamo .
Según aquella denuncia ciudadana, el robo fue ejecutado por dos turnos de guardias en complicidad con varios trabajadores de la entidad, incluyendo al jefe de los guardias (Arcides), al antiguo jefe del molino (Leonel), al almacenero («El Negro») y al electricista Julio Tamayo .
El testimonio de aquella ocasión también describió un rápido enriquecimiento de los implicados: el almacenero conocido como «El Negro» se compró una bicicleta eléctrica y un grillito eléctrico, mientras que antes se movía en una bicicleta convencional . Los implicados, además, vivían en estado de embriaguez dentro del molino, consumiendo cajas de cerveza en grandes cantidades sin que nadie interviniera .
Un comentario de un usuario en aquella publicación resumía el sentir popular: «Yo he dicho miles de veces que esto no lo arregla nadie. Es tanta la necesidad y al mismo tiempo el descaro y ambición, que ya no se sabe qué hacer con este país» .
Resumen:
Un ciudadano anónimo denuncia que Arol Rosabal, economista del molino arrosero de Bartolomé Masó, Granma, se ha hecho millonario robando arroz de la entidad. Señala que posee dos motos modernas, una guagua arrendada, un coche, y mantiene económicamente a dos amantes fuera de su matrimonio. El acusado vendería el arroz a sobreprecio en la zona de la sierra, transportándolo en una guagua de montaña. El denunciante critica la pasividad de las autoridades. Investigaciones recientes documentaron el robo de una tonelada de arroz en un molino de Bayamo, con complicidad de guardias y trabajadores .
Nota final:
La denuncia de Bartolomé Masó se suma a la de Bayamo como una prueba de que la corrupción en el acopio y procesamiento del arroz está bien arraigada en la provincia de Granma, donde el hambre y el desabastecimiento conviven con economistas hechos millonarios y almaceneros que cambian bicicletas viejas por vehículos eléctricos.
Arol Rosabal no es un ejemplo de éxito del socialismo; es, según este testimonio, un ladrón que vacía los silos del Estado para llenar su garaje de motos, mantener amantes y vivir como un rey en la sierra. La Fiscalía y la Contraloría deben investigar a este molino de Bartolomé Masó. El «simple económico» que se hizo millonario debe declarar de dónde sacó sus bienes.
Mientras tanto, los cubanos siguen pagando 700 pesos por un paquete de arroz en el mercado negro . ¿Hasta cuándo?














