Un ciudadano denuncia que las capacidades de transporte publicadas por Viajero para una ruta específica no estuvieron disponibles en la aplicación en ningún momento, aunque el sistema las reportó como vendidas. El denunciante exige saber quién las compró y en qué momento, ante la sospecha de una manipulación interna que vacía la oferta antes de que el público pueda acceder a ella.
Un ciudadano ha contactado a nuestra redacción para ofrecer un seguimiento a la situación de corrupción en la venta de pasajes que hemos estado documentando. Su nuevo testimonio describe un hecho que, según él, confirma la existencia de una manipulación interna del sistema.
«Dándole seguimiento a la situación expuesta en el mensaje anterior, se ha agravado.»
Los hechos: pasajes que se venden sin aparecer
El denunciante relata que, en el día de hoy, siguió minuciosamente el proceso de venta de una ruta específica. Según su testimonio, los pasajes que debían salir a la venta para la ruta Santiago de Cuba-La Habana del 26 de mayo para el servicio 53 no aparecieron en ningún momento en la aplicación, a pesar de estar teóricamente disponibles.
«Hoy mismo, las capacidades que deberían ser vendidas en la aplicación no aparecieron en ningún momento, y fueron vendidas todas.»
El ciudadano plantea una pregunta directa y pertinente:
«¿Quién las vendió y en qué momento?»
La sospecha: una «estafa institucionalizada»
Para el denunciante, la desaparición de estos pasajes no es un error técnico, sino la prueba de un mecanismo de corrupción interno. Los revendedores, que operan en contubernio con las propias agencias de Viajero, estarían accediendo al sistema a una hora distinta a la del público general, comprando todos los boletos antes de que la población pueda siquiera verlos en la aplicación.
La magnitud del desvío
El ciudadano advierte que lo ocurrido hoy no es una excepción, sino la demostración de un sistema paralelo. Los pasajes que deberían estar al alcance de los ciudadanos de a pie están siendo acaparados sistemáticamente por un grupo selecto que los revende a precios abusivos, con la complicidad de quienes tienen acceso al sistema de reservaciones.
Resumen:
Un ciudadano denuncia que los pasajes de Viajero para la ruta Santiago de Cuba-La Habana no aparecieron en la aplicación en el horario establecido, aunque el sistema reportó que todas las capacidades fueron vendidas. El denunciante sospecha de una manipulación interna que permite a los revendedores acceder al sistema antes que el público para acaparar los boletos.
Nota final:
El testimonio de este ciudadano es una prueba de campo de lo que muchos sospechaban. Los pasajes no se agotan por la alta demanda, sino porque desaparecen de la pantalla antes de que el ciudadano pueda comprarlos para ser vendidos por las mafias de revendedores.
El Ministerio de Transporte y la Empresa Viajero deben responder a varias preguntas: ¿quién vendió esos pasajes si no aparecieron en la aplicación? ¿Los códigos de las reservaciones en cuestión corresponden a entradas vendidas en taquilla o a través del sistema digital? ¿Por qué se mantiene un sistema que permite este tipo de vacíos?
Los apagones pueden explicar una falla técnica. La lentitud de la conexión puede explicar una demora. Pero que los pasajes aparezcan como «vendidos» sin haber estado disponibles es la constatación de una estafa. El denunciante quiere saber quién los compró. Nosotros también.














