Un ciudadano anónimo expresa su preocupación por la situación de su hermano, agente del MININT en Granma, quien “lleva 3 años rogando que le den la baja” y donde la negativa del gobierno lo mantiene contra su voluntad en el servicio activo. La denuncia afirma que un vecino, militar, lleva 2 años esperando su jubilación sin éxito. El denunciante lanza una advertencia sobre la política exterior del presidente y un ruego a la comunidad internacional para que investigue: “¿Cómo es posible estar obligado en un trabajo que ya no se le tiene amor, se le tiene asco, dicho por los mismos guardias?”
Un ciudadano anónimo ha contactado a nuestra redacción con una denuncia que toca las fibras más sensibles de la maquinaria represiva del Estado cubano: la crisis de moral y la deserción forzada en el Ministerio del Interior (MININT) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Su testimonio es una primicia política de primer orden.
El origen de su angustia es la situación personal de su hermano, un agente del MININT destinado en la provincia de Granma.
*“Mi hermano es del MININT en Granma y está rogando hace 3 años que le den la baja. Díaz-Canel los tiene obligados, y si no, los mete preso.”*
La denuncia sostiene que este caso no es un hecho aislado, sino una práctica generalizada para retener a los efectivos en momentos de tensión social.
“Mi vecino está pidiendo jubilación. Está pasado con 2 años y no lo jubilan.”
Los familiares del denunciante, al servicio de la seguridad del Estado, le explican el contexto de esta política de retención forzosa.
*“Me explican mis familiares que Díaz-Canel está solo, porque la FAR y el MININT, más del 50% de las tropas, está pidiendo baja y jubilación y no se la dan.”*
En búsqueda de validación independiente y contexto
La denuncia ciudadana describe una crisis de efectivos que no es nueva para los observadores del régimen cubano. Análisis recientes de Human Rights Watch (septiembre 2025) indican que la crisis migratoria y la descomposición del ejército se han acelerado dramáticamente en los últimos años, con soldados y oficiales desertando de sus puestos para emprender la ruta migratoria hacia Estados Unidos . Según esos análisis, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) han perdido un número significativo de sus efectivos .
El medio independiente Cuballama había reportado a mediados de 2024 que el gobierno se vio obligado a cerrar una convocatoria de reclutamiento militar semanas antes de lo previsto, debido a la abrumadora cantidad de jóvenes que se presentaron a alistarse . La razón era el acceso a divisas y remesas desde el extranjero, no el patriotismo. Según ese mismo medio, las condiciones en que viven los soldados en los cuarteles y el aislamiento informativo son insostenibles.
Una súplica al mundo
El denunciante, testigo de la angustia y el descontento en su entorno, hace un llamado directo a los líderes internacionales y a la prensa extranjera.
“Pedimos al mundo que hagan algo. ¿Cómo es posible estar obligado en un trabajo que ya no se le tiene amor, se le tiene asco? Dicho por los mismos guardias.”
Resumen:
Un ciudadano anónimo denuncia que su hermano, agente del MININT en Granma, lleva 3 años solicitando la baja sin éxito, bajo amenaza de prisión, y que su vecino militar tiene 2 años de retraso en su jubilación. Afirma que, según sus familiares, más del 50% de las tropas de la FAR y el MININT están pidiendo su liberación.
Nota final:
La denuncia de hoy describe un gobierno que, para mantenerse en pie, se ve obligado a encarcelar a sus propios soldados y agentes de seguridad si intentan abandonar el servicio. Describe a un presidente aislado, que ya no controla a sus tropas por lealtad, sino por la fuerza, y que prefiere amenazar de muerte a sus propios guardias antes que aliviar la angustia de su hermano.
Si la cifra del 50% que maneja el familiar del denunciante es exacta, el régimen estaría en su fase terminal, con la espina dorsal de su poder de coerción (MININT y FAR) desmoronándose por agotamiento y descontento. Los soldados y agentes cubanos ya no quieren defender a un gobierno al que le tienen «asco». La respuesta del gobierno es la prisión.
La solicitud final del ciudadano es que algún periodista extranjero le pregunte a Díaz-Canel sobre esta situación. LMS se hace eco de esa petición. La comunidad internacional tiene la palabra.














