Un vecino de Boyero, La Habana, que recientemente envió una denuncia al presidente Miguel Díaz-Canel, asegura que los inspectores de la Dirección de Inspección (DI) están «pidiendo la baja», lo que genera «duda cuestión sobre la dirección». Señala que un tal Jorge Pérez Peña, «el que dice ser policía y también es inspector», viola los derechos de las personas e intimida con su carnet. Acusa al intendente Burgo, a la gobernadora de La Habana y al secretario del Partido de enriquecerse con la corrupción y proteger a funcionarios corruptos. «Ya bajemos a dejarnos de mentirle al pueblo», exige. «Este país no da más: apagones, basuras, directores corruptos, no hay comida para el pueblo», concluye.
Un ciudadano del municipio Boyero, La Habana, ha contactado a nuestra redacción para denunciar la situación que se vive en la Dirección de Inspección (DI) de su territorio, después de haber escrito directamente al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, para exponer irregularidades.
El denunciante revela un hecho que considera muy revelador:
«Yo, ciudadano de Cuba y del municipio Boyero, el cual hace días hizo una denuncia al presidente de Cuba, por lo cual hoy me acabo de enterar de que los inspectores de la DI de Boyero están pidiendo la baja.»
«Pedir la baja» significa que los propios inspectores están solicitando renunciar a sus puestos. No es que los echen. Es que ellos ya no quieren seguir trabajando allí.
El denunciante interpreta esto como un síntoma de algo más profundo:
«Eso trae duda cuestión sobre la dirección que en estos momentos la dirige.»
La pregunta es obvia: ¿qué está pasando en la cúpula de la DI de Boyero para que los inspectores de base estén huyendo?
Los hechos: un falso policía que intimida con su carnet
El denunciante describe un caso concreto de abuso de poder dentro de la propia estructura de inspección:
«Tengo un vecino que dice que aunque lo metan preso, cuando vaya de nuevo el tal Jorge Pérez Peña —el que dice ser policía y también es inspector— y si está violando los derechos de las personas además de intimidar con su carnet, le irá arriba.»
Este testimonio revela varias capas de corrupción:
- Jorge Pérez Peña actúa como policía e inspector simultáneamente, un conflicto de interés evidente y probablemente ilegal.
- Utiliza su carnet oficial para intimidar a los ciudadanos.
- Viola los derechos de las personas con total impunidad.
- Los vecinos están dispuestos a enfrentarlo físicamente («le irá arriba») incluso si eso significa ir a la cárcel, tal es su nivel de hartazgo.
«Mira hasta qué punto están ya las personas.»
Un hombre de Holguín con pruebas en su teléfono
El denunciante añade un dato intrigante:
«Un hombre que viene de Holguín con una trayectoria supuestamente ejemplar, cuando ahora dice a voces que tiene evidencia en su teléfono de los jefes de grupo de la DI.»
Este testimonio sugiere que dentro de la propia Dirección de Inspección hay personas que están recopilando pruebas contra sus superiores. Un hombre con «trayectoria ejemplar» —alguien que no es un denunciante habitual— está mostrando evidencias en su teléfono sobre los jefes corruptos.
Las acusaciones contra las altas autoridades de Boyero y La Habana
El denunciante no se detiene en los inspectores. Señala directamente a los máximos responsables políticos del municipio y la provincia:
Contra el intendente Burgo:
«Intendente Burgo, usted que dice ser muy correcto, dígame si no es mentira lo que se dice, claro ya que su secretaria es muy amiga de la directora de la DIS y además que las cafeterías que ella protege no se tocan, por qué usted lo sabe.»
Contra la gobernadora de La Habana:
«Ya bajemos a dejarnos de mentirle al pueblo, darle la cara, gobernadora. Ya todo el mundo sabe que usted tiene su parte en todo esto. Las personas que usted protege lo ha dicho a voces.»
Contra el secretario del Partido:
«La denuncia que se le ha hecho a Comunales es cierta, además de el secretario del Partido enriqueciéndose con todo esto. Porque usted no me diga que no lo sabe.»
El mensaje es claro: la corrupción en Boyero y en La Habana llega hasta las más altas instancias. Intendente, gobernadora, secretario del Partido —todos están comprometidos, todos tienen «su parte» en el negocio, todos protegen a sus amigos.
El descontento popular: «si los americanos llegan, nos unimos a ellos»
La parte más impactante de la denuncia es el diagnóstico final del denunciante sobre la situación del país y la posición de la población:
«Las personas que usted protege lo ha dicho a voces, usted mismo con sus acciones están dándole al pueblo que si los americanos llegan, nos unamos a ellos porque este país no da más.»
Esta frase es extraordinariamente grave. Un ciudadano cubano está diciendo abiertamente que las acciones de los propios gobernantes están empujando al pueblo a desear una intervención estadounidense.
El catálogo del colapso:
«Entre apagones, basuras, directores corruptos, no hay comida para el pueblo siendo este un país subsidiado. No a dónde vamos a parar en verdad.»
«Si nos van a liberar, que ya venga esto. Ya no da más.»
«Patria y vida. Cuba libre. Estoy con usted, Trump.»
El denunciante concluye con una declaración política explícita: abandona el discurso oficial de «Patria o Muerte» y lo transforma en «Patria y Vida», el lema de las protestas de 2021. Y manifiesta su apoyo al presidente estadounidense Donald Trump.
El contexto: cuando los propios inspectores huyen de sus puestos
Esta denuncia sobre Boyero revela una dimensión poco discutida de la crisis cubana: no solo el pueblo está harto. También los propios trabajadores del sistema —los inspectores de base— están pidiendo la baja. No quieren seguir siendo parte de una estructura corrupta.
El fenómeno no es aislado. Hemos documentado casos similares en otras provincias:
| Lugar | Hecho | Fuente |
|---|---|---|
| Boyero, La Habana | Inspectores de la DI piden su baja por corrupción de jefes | Denuncia ciudadana, abril 2026 |
| Playa, La Habana | Funcionarios de Vivienda y Comunales enriquecidos con sobornos y desvío de combustible | LMS reporta, 2025-2026 |
| Sancti Spíritus | Inspectores recibían sobornos de 10,000 pesos mensuales | El Espirituano, agosto 2025 |
| Holguín | Inspectores aplican multas de hasta 42,000 pesos, recaudación de 72 millones en 4 meses | Diario de Cuba, junio 2025 |
Cuando los propios inspectores —los encargados de hacer cumplir las normas— piden la baja, es porque el sistema está podrido desde la raíz. No quieren ser cómplices. No quieren seguir siendo parte de la maquinaria de corrupción. Y prefieren renunciar antes que seguir soportando a jefes corruptos como los que denuncia este ciudadano.
El esquema real vs. el esquema ideal
En un esquema ideal, los inspectores son funcionarios respetados que velan por el cumplimiento de las normas. Los ciudadanos confían en ellos. Las autoridades los apoyan. Nadie pide la baja porque las condiciones de trabajo son dignas.
En la Cuba real de abril de 2026, según esta denuncia, ocurre todo lo contrario en Boyero:
- Los inspectores de base están pidiendo la baja. No quieren seguir trabajando allí.
- Un hombre que dice ser policía e inspector intimida a los vecinos con su carnet.
- Hay un hombre de Holguín con «evidencia en su teléfono» de la corrupción de los jefes de grupo.
- El intendente Burgo protege a su secretaria, que es amiga de la directora de la DIS.
- La gobernadora de La Habana «tiene su parte» en todo esto.
- El secretario del Partido se enriquece con la corrupción en Comunales.
El mensaje para los ciudadanos de Boyero es desolador: los inspectores se van porque no soportan a sus jefes. Los jefes son corruptos y están protegidos por las máximas autoridades. Y si denuncias, te intimidan con un carnet. O peor: te ignoran.
«Ya no da más»
El denunciante cierra su testimonio con una frase que resume el sentimiento de millones de cubanos:
«Ya no da más.»
No hay más que añadir. El país no da más. Los apagones no dan más. La basura en las calles no da más. Los directores corruptos no dan más. La falta de comida no da más. Y ahora, los propios inspectores están pidiendo la baja porque no soportan la corrupción de sus jefes.
Resumen:
Un ciudadano de Boyero, La Habana, que recientemente escribió una denuncia al presidente Miguel Díaz-Canel, revela que los inspectores de la Dirección de Inspección (DI) de Boyero están «pidiendo la baja», lo que genera «duda cuestión sobre la dirección». Señala que un tal Jorge Pérez Peña, «el que dice ser policía y también es inspector», viola los derechos de las personas e intimida con su carnet. Un hombre de Holguín con «trayectoria ejemplar» tiene «evidencia en su teléfono» de la corrupción de los jefes de grupo. Acusa al intendente Burgo de proteger a funcionarios corruptos, a la gobernadora de La Habana de «tener su parte» en todo, y al secretario del Partido de enriquecerse. Concluye que el país «no da más» entre apagones, basuras, corrupción y falta de comida, y advierte que si los americanos llegan, el pueblo se unirá a ellos. «Patria y vida. Cuba libre. Estoy con usted, Trump», sentencia.
Nota final:
Cuando los inspectores piden la baja, el sistema ha tocado fondo. Los inspectores son la primera línea de control del Estado. Son los encargados de hacer cumplir las normas, de fiscalizar a los negocios, de garantizar que los recursos lleguen a donde deben. Si ellos mismos están huyendo, ¿qué queda?
El denunciante de Boyero ha hecho algo que pocos se atreven: escribir directamente al presidente de Cuba. Y ¿qué ha obtenido como respuesta? Silencio. Y la constatación de que los inspectores están pidiendo la baja. Y la evidencia de que un falso policía intimida a los vecinos. Y la certeza de que el intendente, la gobernadora y el secretario del Partido están metidos en la corrupción.
Las autoridades nacionales —el propio presidente Díaz-Canel, el Ministerio del Interior, la Contraloría General— tienen la palabra. Pero el ciudadano de Boyero ya habló con ellos. Les escribió directamente. Y no pasó nada.
Mientras tanto, los inspectores siguen pidiendo la baja. Jorge Pérez Peña sigue intimidando con su carnet. El intendente Burgo sigue protegiendo a sus amigas. La gobernadora sigue teniendo «su parte». Y el secretario del Partido sigue enriqueciéndose.
¿Hasta cuándo, Boyero? ¿Hasta cuándo, La Habana? ¿Hasta cuándo, Cuba?
El denunciante ya tiene su respuesta: «si los americanos llegan, nos unimos a ellos». No es una amenaza vacía. Es el reflejo de una desesperación que ya no tiene límites. Cuando un ciudadano cubano prefiere una intervención extranjera antes que seguir viviendo bajo este sistema, algo se ha roto para siempre.














