Un ciudadano anónimo de Yara, Granma, revela que David Reyes Solano, ex policía expulsado por corrupción y robo, continúa vinculado a los órganos de seguridad del Estado. Desde su puesto como jefe de los guardias de la fábrica, lidera una red de saqueo de materia prima en complicidad con el almacenero Ramón Cellera y los jefes de turno Eduardo Cubeñas. Su cuñado, también jefe de turno, se presenta a trabajar en estado de embriaguez todos los días, bebiendo en horario laboral. «Los demás guardias son humillados y el jefe no hace nada», denuncia.
Un ciudadano de Yara, Granma, que prefiere mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, ha contactado a nuestra redacción para exponer la situación de corrupción y abuso de poder que, según su testimonio, impera en la Fábrica de Conservas Yara, específicamente en el cuerpo de guardias de la entidad.
El denunciante es uno de los principales lectores de este medio y afirma:
«Si le escribo es porque sé que se habla toda la verdad.»
Un ex policía corrupto que sigue en el sistema
El testimonio señala directamente a David Reyes Solano, jefe de los guardias de la fábrica, como una figura con un oscuro pasado que no le ha impedido mantenerse dentro de las estructuras de poder.
«No es un secreto que David, después que robó tanto en la policía y lo botaron aparentemente porque era un corrupto, sigue siendo parte de la seguridad del estado.»
Según el denunciante, Reyes Solano fue expulsado de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) por actos de corrupción, pero esta salida fue solo aparente, ya que continúa vinculado a los órganos de seguridad del Estado desde su puesto en la fábrica.
Una red de saqueo organizada
El testimonio describe un entramado criminal que opera dentro de la propia fábrica, donde los encargados de la seguridad son los principales responsables del desfalco.
«Dicho jefe de los guardias, David Reyes Solano, en complicidad con los jefes de turno, en especial Eduardo Cubeñas, están confabulados con el almacenero Ramón Cellera sacando a diestra y siniestra materia prima de la fábrica, vendiéndola por la izquierda.»
El modus operandi es claro: los guardias, que debían custodiar los recursos, facilitan el robo, y el almacenero, responsable de los inventarios, oculta las pérdidas.
El cuñado de David: un jefe de turno que trabaja borracho
Uno de los episodios más graves descritos por el denunciante es la conducta del cuñado de David Reyes Solano, quien también se desempeña como jefe de turno de los guardias.
«El cuñado de David, uno de los jefes de turno de guardia, se cree que está en un bar porque viene a trabajar en estado de embriaguez. Eso es todos los días, y a veces hasta sigue bebiendo en horario de trabajo y dice que está en su casa y que nadie le puede decir nada.»
El denunciante expresa su indignación:
«¿Hasta cuándo tendremos que seguir aguantando tal descaro?»
Los guardias honestos: humillados y desprotegidos
Mientras los implicados en la red de corrupción actúan con total impunidad, el resto de los guardias sufre un clima de hostilidad y abuso.
«Los demás guardias son humillados hasta por los trabajadores, y el jefe no hace nada. Solo está para seguir robando a manos llenas y así callándole la boca a todos los que vienen a hacer averiguaciones sobre su comportamiento en el trabajo.»
«Tiene comprada a la gente de la agencia»
El denunciante afirma que la impunidad de David Reyes Solano no es casual, sino el resultado de una red de complicidades que lo protege.
«Tiene comprada a la gente de la agencia.»*
Resumen:
Un ciudadano anónimo de Yara denuncia que David Reyes Solano, jefe de los guardias de la Fábrica de Conservas Yara, fue expulsado de la policía por corrupción pero sigue vinculado a la seguridad del Estado. Lidera una red de robo de materia prima junto al almacenero Ramón Cellera y los jefes de turno Eduardo Cubeñas. Su cuñado, también jefe de turno, llega borracho todos los días y bebe en horario laboral. Los guardias honestos son humillados y el jefe protege a los suyos.
Nota final:
La denuncia desde Yara describe un caso paradigmático de cómo funciona la impunidad en Cuba. Un hombre expulsado de la policía por ladrón no desaparece del sistema. No va a la cárcel. No pierde su fuente de ingresos. Simplemente se recoloca en una fábrica estatal, asciende a jefe de los guardias, y sigue saqueando, ahora desde dentro, con la aparente bendición de la seguridad del Estado.
Su cuñado llega borracho todos los días a custodiar una instalación estatal y amenaza con que «nadie le puede decir nada». Los guardias honestos son humillados. Los que intentan investigar son comprados con dinero robado.
La Fiscalía, la Contraloría y el Ministerio del Interior tienen la palabra. ¿Cómo es posible que un ex policía expulsado por corrupción siga siendo «parte de la seguridad del Estado»? ¿Por qué la dirección de la fábrica permite que un jefe de turno trabaje en estado de ebriedad? ¿Dónde está el Partido en esta fábrica? ¿Dónde está el sindicato?
El denunciante ha arriesgado su seguridad para hablar. Las autoridades deben responder con acciones, no con silencio. La fábrica de conservas de Yara necesita una depuración total.














