Luis Pérez Rivalta y Miguel Reynoso-Alfonso, detenidos en Michigan y Georgia, enfrentan deportación por condenas previas por tráfico de drogas y violencia.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) anunció la captura y detención de dos ciudadanos cubanos a quienes describe como individuos «extremadamente peligrosos» debido a sus antecedentes penales. Los arrestos, realizados en los estados de Michigan y Georgia, forman parte de las operaciones rutinarias de la agencia para localizar y expulsar a inmigrantes con historiales delictivos graves, un objetivo central de la política migratoria de la administración Trump.
Según el comunicado oficial de ICE, los detenidos son:
- Luis Pérez Rivalta (49 años): Fue arrestado en las instalaciones de procesamiento North Lake, en Michigan. Las autoridades estadounidenses indican que Pérez Rivalta tiene múltiples condenas en su récord, que incluyen cargos por violencia doméstica, conducir bajo los efectos del alcohol (DUI) y tráfico de metanfetamina.
- Miguel Reynoso-Alfonso: Fue detenido en el estado de Georgia. Su historial criminal señala una condena previa por contrabando de cocaína.
Ambos individuos se encuentran actualmente bajo custodia federal a la espera de los procedimientos de deportación. ICE ha reiterado que el propósito de estas acciones es «proteger a las comunidades estadounidenses de delincuentes reincidentes» y hacer cumplir de manera rigurosa las leyes de inmigración del país.
El proceso de deportación y la incógnita del destino:
Aunque ambos enfrentan órdenes de deportación, un aspecto clave permanece incierto: el país al que serán finalmente removidos. La deportación de ciudadanos cubanos desde Estados Unidos ha sido históricamente compleja debido a la tensa relación bilateral. Mientras existió el acuerdo «Pies Secos-Pies Mojados», era más fluida, pero tras su finalización, Cuba no está obligada a aceptar automáticamente a todos los deportados, especialmente a aquellos con antecedentes penales. El gobierno cubano a menudo negocia la aceptación caso por caso, lo que puede prolongar la detención de los individuos en centros de ICE o resultar en su deportación a un tercer país.
El enfoque de ICE y el debate sobre la inmigración:
Este anuncio se enmarca en la narrativa y la estrategia operativa de ICE bajo la actual administración, que ha priorizado y publicitado las capturas de inmigrantes con historiales delictivos violentos o relacionados con el narcotráfico. La agencia busca con estos comunicados proyectar una imagen de eficacia y enfocar su labor en lo que denomina «amenazas a la seguridad pública», en contraste con las críticas de organizaciones de derechos que denuncian redadas indiscriminadas y el terror sembrado en comunidades de inmigrantes, incluso entre aquellos sin antecedentes.
Para las autoridades, casos como los de Pérez Rivalta y Reynoso-Alfonso justifican la existencia y el robustecimiento de las capacidades de ICE. Para los críticos, si bien no se discute la gravedad de los delitos, la publicidad de estos casos específicos sirve para estigmatizar a toda la comunidad de inmigrantes cubanos y legitimar un aparato de deportación más amplio y agresivo.
El perfil de los detenidos y la comunidad cubana en EE.UU.:
Estos arrestos ponen de relieve la existencia de un pequeño segmento dentro de la diáspora cubana que ha incurrido en actividades criminales graves. Si bien la gran mayoría de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos son ciudadanos legales o residentes que trabajan y contribuyen a sus comunidades, casos como estos son utilizados para alimentar narrativas políticas y justificar medidas de control migratorio más estrictas. La deportación de individuos con este tipo de antecedentes es generalmente menos controversial a nivel político interno en EE.UU. que la expulsión de migrantes sin récord criminal.
La detención de Pérez Rivalta y Reynoso-Alfonso es, por ahora, un episodio más en la compleja relación migratoria entre Cuba y Estados Unidos, donde la seguridad fronteriza, la política interna y los derechos individuales se entrelazan en un debate permanente y polarizado.
Resumen: ICE detuvo a dos ciudadanos cubanos, Luis Pérez Rivalta en Michigan y Miguel Reynoso-Alfonso en Georgia, catalogándolos como «extremadamente peligrosos» por sus antecedentes penales que incluyen tráfico de metanfetamina y cocaína, violencia doméstica y conducir ebrio. Ambos enfrentan órdenes de deportación, aunque el país de destino final es incierto, en medio de la compleja relación migratoria bilateral.
Nota: Estos arrestos refuerzan el discurso oficial de ICE sobre la protección de la seguridad pública, pero también destacan los desafíos logísticos y diplomáticos de deportar a cubanos con antecedentes penales graves, en un contexto donde la migración es un tema altamente politizado.














