Residentes del municipio habanero acusan al intendente Álvaro Álvarez Torres de corrupción, protección de negocios privados a cambio de dinero y abuso de autoridad. Señalan que el funcionario, que emigró desde oriente, “tiene una cara por delante” y “es un corrupto de marca mayor”. Denuncian que mientras las calles están rotas, los precios por el cielo y la población no tiene agua, él gasta el presupuesto “con los TPCP con los que obtienen ventajas”. La población exige que se investigue al funcionario, cuyo nombre aparece frecuentemente en medios oficiales presidiendo actos políticos .
Varios residentes del municipio de Cotorro, en La Habana, han contactado a nuestra redacción para exponer la situación que viven bajo la administración del intendente local, Álvaro Álvarez Torres. Los denunciantes, que mantienen su identidad en el anonimato por temor a represalias, han elaborado un duro retrato de la gestión del funcionario.
Según el testimonio, el intendente, originario de la región oriental del país, habría utilizado su posición para amasar una considerable fortuna y poder.
Los hechos: un “corrupto de marca mayor”
El denunciante es claro al describir el modus operandi del funcionario.
“Este señor, que emigró desde oriente a La Habana, hoy es el intendente del Cotorro. Se ha espabilado desviando miles de pesos con negocios turbios.”
Una de las principales acusaciones se centra en el vínculo del intendente con los nuevos actores económicos del territorio, cuya aprobación él mismo preside en los Consejos de la Administración Municipal .
“Tiene vínculos con las Mipymes más poderosas del Cotorro a las que protege a cambio de grandes sumas de dinero.”
El denunciante afirma que el intendente presume en privado de su control absoluto sobre el territorio, creando una estructura de poder paralela a la institucional.
“En algunos círculos cercanos presume de tener el dominio de todo lo que se mueve en su territorio, y que todos tienen que rendirle cuenta.”
La doble moral y la vida privada del funcionario
Junto a las acusaciones de corrupción administrativa, el testimonio señala también un patrón de conducta personal y abuso de poder.
“Tiene una cara por delante y es un corrupto de marca mayor, con varias queridas, incluso dirigentes de su territorio.”*
El testimonio sugiere que la vida privada del funcionario no es un asunto menor, sino que es la otra cara de la misma moneda del abuso de poder. La inmunidad que siente para llevar una vida privada al margen de la moral oficial es el reflejo de la impunidad con la que maneja los fondos públicos.
El abandono municipal
El denunciante no solo habla de lo que el intendente hace mal, sino de lo que deja de hacer, es decir, gobernar para la gente.
“Nada le interesa. El Cotorro no tiene agua, los precios por el cielo, las calles todas rotas. Gasta todo el presupuesto con TPCP con los que obtienen ventajas.”*
Mientras los negocios privados de sus amigos florecen, el municipio estaría sumido en el caos. La falta de agua, el alto costo de la vida y las pésimas condiciones de las vías públicas serían el sello distintivo de su gestión. La mención a los “TPCP” (Trabajadores por Cuenta Propia) sugiere que el intendente favorece a ciertos negocios privados a cambio de ventajas personales o comisiones, desviando el presupuesto que debía usarse para reparar el municipio.
El contraste con la imagen pública es brutal. Las notas oficiales lo describen como un gestor preocupado por la calidad de los servicios . Pero los vecinos del Cotorro lo ven como un corrupto.
Resumen:
Vecinos del municipio de Cotorro denuncian al intendente Álvaro Álvarez Torres por corrupción y abuso de poder. Lo acusan de desviar dinero público, proteger a Mipymes a cambio de sobornos y mantener numerosas relaciones extramatrimoniales con otras funcionarias. Señalan que mientras el municipio carece de agua, tiene calles rotas y precios altos, el intendente solo se preocupa por sus negocios y su vida personal. Los denunciantes piden una investigación a fondo de su gestión.
Nota final:
El intendente Álvaro Álvarez Torres es el funcionario ejecutivo de mayor rango en el Cotorro. Preside el Consejo de la Administración, donde se asignan los presupuestos y se aprueban las nuevas Mipymes . Según esta denuncia, ese poder no lo usa para resolver los problemas del pueblo, sino para crear una red clientelar con la que se enriquece.
Controles, auditorías y la Fiscalía deben determinar si los fondos del presupuesto municipal se están desviando y por qué los problemas de agua y calles siguen sin solución. El Partido en el Cotorro debe explicar por qué su intendente, que ellos mismos designaron, es señalado públicamente como un corrupto de marca mayor.
Mientras tanto, los cubenses del Cotorro siguen esperando que sus dirigentes dejen de «tener el dominio de todo» para empezar a trabajar para ellos.














