Trabajadores de la Empresa Eléctrica de La Habana (EELH) han denunciado un entramado de corrupción que opera desde la máxima dirección, bajo el mando del director general Yusmel Gómez Ramírez . Las acusaciones, que vienen desde hace meses, describen un sistema de desvío de combustible, extorsión a negocios privados reparto de favores sexuales y un clima de terror laboral que ha llevado al despido o renuncia de numerosos trabajadores .
Los testimonios y las investigaciones independientes apuntan a una estructura de poder paralela dentro de la empresa, donde los recursos públicos y los bienes del Estado se administran como un negocio privado .
El Rey del Combustible y su «Querida»
En su testimonio, la trabajadora es particularmente dura al describir cómo se administra el combustible dentro de la empresa, quien a su vez es beneficiario directo de la misma red.
«El director Yusmel se sigue enriqueciendo junto a su querida a quien tiene administrando el combustible de la empresa. Combustible que venden por la izquierda […] la querida de él viste de marca, no creo que su salario le dé para eso.»
Esta acusación no es aislada. Otras denuncias ciudadanas ya habían señalado el mencionado desvío y su lujoso tren de vida . Los afectados describen una doble moral: ella luce ropa de marca y artículos de lujo, mientras los trabajadores se quedan sin petróleo para operar.
«Mientras que no dan para los carros, cuyos carros muchas veces no pueden salir para arreglar las averías por falta de petróleo.»
Ese combustible robado no solo va a parar al mercado negro, sino que tiene un costo directo para la población. La crisis energética en La Habana es tan grave que incluso el presidente del parlamento, Esteban Lazo, se ha visto en la obligación de supervisar personalmente el restablecimiento del servicio . Pero si los recursos se desvían, los operarios no tienen con qué trabajar y los apagones se eternizan.
El Negocio de la Desesperación: Extorsión a Bares y Restaurantes
Uno de los puntos más graves de la denuncia es la creación de un sistema de cuotas ilegales. La empresa no solo vende combustible, sino también la «estabilidad» del servicio.
«Por otro lado está todo el dinero que les pagan los bares y restaurantes porque no les quiten la corriente, son una mafia.»
Esto describe un mecanismo de extorsión refinado: un negocio que no paga se queda sin luz. Para recuperarla, debe sobornar a los implicados. La empresa estatal, que debía garantizar un servicio público, se ha convertido en una plataforma para cobrar «vacunas» energéticas .
El Reparto del Poder: Manipulación de Circuitos y Favores Sexuales
La denunciante describe una estructura aún más sórdida para mantener el control. El director no actúa solo, sino que utiliza el sexo como herramienta de dominación y control del personal.
«Manda a su secretaria para que se acueste con el director de despacho para mantenerlo contento y ocupado, mientras aprovechan y manipulan los circuitos a su antojo.»
La acusación pinta un panorama de «corrupción y burdel» en Capdevila, donde la lealtad se compra con favores sexuales.
«Se acuestan unos con otros según les convenga y después se hacen las santas y las ofendidas. Si Salud Pública le da por hacer pruebas, más de uno salen con VIH.»
El Terror Laboral: «No bastando eso, te sancionan»
El miedo es el principal mecanismo de control. Quien habla, quien reclama o quien se niega a participar en la corrupción, es marginado.
«Cuando les preguntas, te dan la vuelta y de la nada aparece algo para sancionarte, moverte del puesto o simplemente quitarte funciones con el único fin de que no veas lo que hacen.»
Denuncias previas lo confirman: es descrito como un «déspota y abusador» que «carece de ética», que «humilla a sus empleados, los maltrata y se cree dueño de la empresa. Quien no obedece sus caprichos es expulsado» . El despacho provincial, la CTC y el Partido conocen esta situación y hasta ahora «nadie hace nada» .
Resumen de la denuncia: Trabajadores de la Empresa Eléctrica de La Habana (EELH) denuncian que el director general, Yusmel Gómez Ramírez, ha concentrado el poder en una red de corrupción. Señalan que desvía el combustible de la empresa junto a una mujer señalada como su amante . Además, extorsionan a bares y restaurantes cobrando por no dejarles sin luz. Quienes intentan denunciar son amedrentados o sancionados . La denuncia incluye graves acusaciones de uso de su posición para obtener favores sexuales de sus subordinados.
Nota final:
Sra. trabajadora, usted ha descrito una empresa tomada por una mafia, que se ha enriquecido vendiendo el combustible y la integridad de sus propios empleados. La crisis energética que usted sufre en casa y que ve en su trabajo no es solo culpa del «bloqueo» o de las averías. Es, según esta denuncia, el resultado de un saqueo sistemático desde dentro.
Mientras los vecinos de Boyeros, Arroyo Naranjo o La Lisa se quedan a oscuras , los camiones que debían reparar las averías están parados por falta del petróleo que usted señala se lo robaron. Y mientras tanto, la querida del jefe circula en carro oficial y viste ropa de marca.
Las autoridades de la Contraloría no pueden seguir ignorando estos hechos. Se le ha comprado el silencio a la fiscalía, se le ha escondido la cara al Partido. La pregunta no es si la denuncia es cierta, sino cuántas semanas más permitirán que Yusmel y su pandilla sigan actuando como los dueños de la luz en La Habana.
¿Hasta cuándo, Contraloría? ¿Hasta cuándo, Partido? ¿Hasta cuándo van a seguir protegiendo a estos «cuadros»?














