Un ciudadano reporta que el local «Mimosa y Flor de Loto» sufrió un corte eléctrico prolongado tras la explosión de una fase, debido al alto consumo. Señala que, mientras los comercios comunes permanecían a oscuras, la denominada «zona especial de la empresa eléctrica» se activó de inmediato para restablecer el servicio en esa área.
Un ciudadano ha contactado a nuestra redacción para denunciar la situación vivida este fin de semana con el suministro eléctrico en una conocida zona de comercios y entretenimiento de La Habana.
Según el testimonio, un local de restauración se vio afectado por un corte prolongado, mientras que el servicio fue restablecido con notable celeridad en lo que él describe como un área de tratamiento preferencial.
Los hechos: oscuridad para unos, privilegio para otros
El denunciante relata que la causa inicial del apagón fue un problema técnico común en la red eléctrica urbana.
«Hoy, después de unas horas oscuros por disparo de alguna fase (por razones me imagino sea por tanto consumo), el local de la Mimosa y Flor de Loto sin corriente.»
Mientras otros negocios y viviendas de la zona soportaban la interrupción del servicio, el denunciante afirma haber sido testigo de cómo operaba un mecanismo paralelo y mucho más eficiente.
«Una vez más, la zona especial de la empresa eléctrica se activó y ya están seguro al ponerla.»
La frase «zona especial de la empresa eléctrica» es clave. El término «zona especial» aparece de forma recurrente en el lenguaje popular cubano para referirse a aquellos circuitos eléctricos que, por albergar a altos funcionarios, instalaciones estratégicas o negocios VIP, gozan de un servicio prioritario y prácticamente ininterrumpido durante la crisis energética.
Mientras que un ciudadano de a pie o un negocio común puede esperar horas o días por una brigada, en estas zonas, los equipos de la Unión Eléctrica (UNE) se activan con una eficiencia inusual, como describió el denunciante.
Este testimonio coincide con otras denuncias ciudadanas recibidas en las últimas semanas, donde residentes de zonas aledañas a centros de poder denuncian que la luz se restablece en cuestión de minutos para «los de arriba», mientras que ellos siguen a oscuras.
Un servicio de dos velocidades
El ciudadano no denuncia una avería, sino la existencia de un sistema de castas energético. No critica el corte como un fallo técnico, sino la respuesta inmediata y selectiva para un sector comercial de alto nivel. Esa reacción rápida demuestra que los recursos, las brigadas y el combustible existen, pero solo se movilizan cuando el afectado tiene el poder político o el dinero suficiente para exigirlo.
Resumen:
Un ciudadano denuncia un apagón en la zona comercial donde se ubica el local «Mimosa y Flor de Loto». Afirma que, mientras los negocios comunes sufrían el corte, se activó la denominada «zona especial de la empresa eléctrica», un término usado popularmente para describir circuitos con prioridad de servicio, y la corriente fue restablecida de inmediato. El testimonio refleja la percepción de un sistema eléctrico de dos velocidades: uno para los poderosos o adinerados, y otro para el resto de la población.
Nota final:
Los términos «zona especial» o «circuito especial» no deberían existir en el servicio público. La luz es un derecho humano, no un privilegio que se otorga según la ubicación geográfica o la capacidad de influencia.
El ciudadano que envió esta denuncia no se queja de un apagón. Se queja de que, para unos, el apagón dura horas y para otros, solo minutos. Se queja de que los recursos para resolver el problema existen, pero se activan solo para zonas VIP, como la de un restaurante con nombre poético en medio de La Habana.













