Una interna del centro penitenciario femenino de Bayamo, Granma, ha contactado a nuestra redacción para denunciar las condiciones inhumanas que padecen. Afirma que reciben una «pasta podrida», duermen a oscuras por los apagones, las chinches invaden las literas y las mujeres con enfermedades graves son abandonadas sin atención médica. Exigen justicia y libertad: «Pedimos justicia y libertad que nuestros hijos nos necesitan y esperan por nosotras». Denuncias recientes de abril y mayo de 2026 confirman un patrón de malnutrición extrema, corrupción y abandono en el sistema penitenciario cubano .
Una reclusa de la prisión femenina de Bayamo, Granma, que prefiere mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, ha contactado a nuestra redacción para denunciar las condiciones en que viven las internas del centro penitenciario.
Su testimonio describe una situación de abandono, maltrato y violación sistemática de los derechos humanos más elementales.
«Hoy acudimos a usted para que haga público el maltrato y la falta de atención y de los derechos humanos que existen en esta prisión. Soy una recluida en dicha institución y no soporto más esta situación.»
Hambre y comida en mal estado
La denunciante afirma que la alimentación dentro de la prisión es insuficiente y de pésima calidad.
«Aquí nos están matando de hambre y para colmo ahora nos bajaron más el gramaje de alimentación. Nos están dando una pasta podrida que sabrá Dios de dónde la sacaron y con qué la hicieron.»
Esta denuncia coincide con lo reportado por la ONG Prisoners Defenders el pasado 27 de abril de 2026, que documentó una «crisis humanitaria» en las prisiones cubanas, donde los reclusos reciben entre 250 y 353 calorías diarias, apenas el 10% o 14% de lo necesario para un adulto . El informe advierte que esta dieta «incompatible con la vida» provoca desnutrición severa, anemia, inmunosupresión, daños neurológicos y enfermedades como el escorbuto y el beriberi .
Condiciones insalubres y falta de atención médica
El testimonio describe un entorno insalubre donde las plagas son dueñas de las celdas.
«Las chinches campean por las literas como dueñas de casa. En cualquier momento nos enfermamos por las picaduras de esos bichos.»
La situación médica es igualmente desesperante. La denunciante relata un caso particularmente grave de negligencia.
«Hay una muchacha muy mal por negligencia del puesto médico y las guardias; está tragándose su propio humor, infección, y nadie ve ni hace nada.»
«Tienen mujeres con enfermedades graves y no son bien atendidas. Esperan que pase lo peor para remitirlas para el Hospital Carlos Manuel de Céspedes.»
El 21 de abril de 2026, apenas dos semanas antes de esta denuncia, familiares de reclusos de la prisión Veguita No.1 en Yara, también en Granma, denunciaron condiciones críticas: agua contaminada con mal olor que provoca diarreas y deshidratación, alimentos en mal estado (arroz podrido, pescado en descomposición, jamón en malas condiciones) y desmayos por hambre y deshidratación constantes dentro del penal .
La pesadilla de los apagones
«Nos tienen durmiendo a oscuras cuando se afecta el fluido eléctrico.»
En medio de la crisis energética que azota a Cuba, las internas también son víctimas de los apagones, quedando a oscuras en sus celdas durante horas.
Maltrato de las guardias y discriminación de género
«Somos ofendidas y maltratadas por las guardias. Nos tratan como perras y que me disculpe esos animalitos. No recuerdan que somos seres humanos también.»
La denunciante también señala un trato discriminatorio en comparación con la prisión masculina de Las Mangas.
«Para colmo no tenemos visita el día de las madres, cuando en la Prisión Provincial Las Mangas los hombres tienen derecho a todas esas visitas.»
Las visitas son escasas y restringidas.
«Las visitas deben ser de 3 horas y siempre empiezan a las 10am hasta las 12m, y en ocasiones no llegan ni a las 2 horas.»
Incomunicación y olvido
«En el Penal tenemos 1 solo teléfono para más de 90 mujeres. Las visitas son cada 15 días sin tener en cuenta la pésima alimentación que nos dan.»
«Nuestros hijos nos necesitan»
El llamado más desgarrador de la denunciante es por aquellas madres que están privadas de libertad, separadas de sus hijos pequeños.
«Aquí hay madre de niños de 1 año, de 2 y más que aún son muy pequeños para entender esta situación y se preguntan todos los días dónde están sus mamás.»
«Pedimos justicia y libertad»
La reclusa concluye su testimonio con una súplica desesperada.
«Muchas madres estamos aquí injustamente y otras por el simple hecho de ponerle un plato de comida en la mesa a nuestros hijos. Exigimos visita el Día de las Madres y libertad, libertad para las reclusas de la prisión de Bayamo.»
La denuncia se produce después de que el gobierno cubano anunciara el 2 de abril de 2026 la excarcelación de 2,010 presos, el mayor indulto en años, como un «gesto humanitario y soberano» . Sin embargo, este indulto excluyó explícitamente a los condenados por «crímenes contra la autoridad» , y las reclusas de Bayamo afirman que ellas han sido olvidadas.
Resumen:
Una reclusa de la prisión de mujeres de Bayamo denuncia maltrato, hambre, alimentos en mal estado, falta de atención médica, apagones, plagas de chinches y discriminación en las visitas. Su testimonio coincide con denuncias de abril y mayo de 2026 sobre malnutrición extrema y condiciones inhumanas en el sistema penitenciario cubano . Exige libertad para las madres encarceladas.
Nota final:
La reclusa de Bayamo que escribió esta carta no es una anónima. Es una madre. Es una hija. Es una mujer que eligió arriesgarse a represalias dentro de la prisión para que su voz llegara afuera.
Hace apenas un mes, el gobierno indultó a 2,010 personas . Muchos de ellos eran hombres. Y sus crímenes, según la lista oficial, eran menos graves que los de ellas.
El día de las madres en Cuba es el segundo domingo de mayo. Esta carta fue escrita apenas unos días antes. Las reclusas de Bayamo piden un abrazo. Piden ver a sus hijos. Piden que alguien las mire a los ojos y les explique por qué los hombres que cometieron los mismos delitos que ellas ya están en sus casas y ellas siguen pudriéndose entre chinches, a oscuras, comiendo «pasta podrida».
Las autoridades del Ministerio del Interior (MININT) y el Tribunal Supremo tienen que responder a esta carta. ¿Por qué ellas no están en la lista de los 2,010 indultados? ¿Por qué se permite que las mujeres con enfermedades graves se pudran en una celda mientras los hombres disfrutan de visitas de 3 horas?
La Fiscalía debe entrar en esa prisión, revisar los expedientes y escuchar a las mujeres que allí están encerradas. El día de las madres debería ser un día de reencuentros, no un recordatorio de la distancia.














