La directora de Inteligencia Nacional arremetió contra el representante Bennie Thompson por referirse al ataque, que dejó una muerta y un herido crítico, como un «accidente desafortunado», insistiendo en que fue un «ataque terrorista».
La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, expresó una vehemente condena este viernes luego de que un congresista demócrata se refiriera al tiroteo del mes pasado contra miembros de la Guardia Nacional en Washington D.C. como un «accidente desafortunado». Gabbard calificó el comentario de «absolutamente exasperante», insistiendo en que el hecho, que cobró la vida de una guardia nacional de 20 años e hirió críticamente a otro, fue claramente un «ataque terrorista en nuestro propio suelo».


El conflicto verbal se desató a raíz de las declaraciones del representante Bennie Thompson (demócrata por Mississippi), quien durante una audiencia del Comité de Seguridad Nacional (Homeland Security) de la Cámara de Representantes el jueves, al cuestionar a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, se refirió al asesinato de la guardia Sarah Beckstrom como un «accidente desafortunado». «Fue una situación desafortunada», afirmó Thompson dirigiéndose a Noem. «Pero usted culpó únicamente a Joe Biden».
La secretaria Noem corrigió de inmediato al congresista: «¿Accidente desafortunado? Fue un ataque terrorista. Él les disparó en la cabeza a nuestros guardias». El intercambio reflejó la profunda división política en torno a cómo enmarcar el violento incidente.

Tulsi Gabbard, entrevistada en «Fox & Friends», arremetió contra Thompson, destacando su posición de liderazgo. «Esta es una persona que es un líder muy, muy senior en el Congreso, que durante mucho tiempo ha dirigido el Comité de Seguridad Nacional», dijo Gabbard. «Él no puede y se niega a identificar directamente este ataque por lo que fue: un ataque terrorista en nuestro propio suelo, contra nuestros hombres y mujeres de la Guardia Nacional en este caso, que están arriesgando sus vidas».
Ante la creciente controversia, el representante Thompson intentó aclarar y retractarse parcialmente de sus palabras durante una aparición posterior en CNN el mismo jueves. La presentadora Kate Bolduan le preguntó directamente: «El hombre está acusado de homicidio en primer grado. ¿Cree usted que fue un accidente?». Thompson respondió: «Oh, absolutamente no. Y obviamente, déjeme ser claro, me estaba dirigiendo hacia la discusión de que ella no podía culpar a Joe Biden de la situación porque ella aprobó la solicitud de asilo de esta persona». Cuando Bolduan insistió: «¿Entonces está diciendo que se expresó mal?», Thompson admitió: «Oh absolutamente, absolutamente».
El ataque en cuestión ocurrió el 26 de noviembre de 2025. El presunto autor, identificado como Rahmanullah Lakanwal, de 29 años y evacuado afgano, abrió fuego con un revólver contra efectivos de la Guardia Nacional que habían sido desplegados en la capital —en coordinación con la alcaldesa demócrata de la ciudad— en un esfuerzo por reducir la criminalidad. Según documentos judiciales hechos públicos el 2 de diciembre, el sospechoso gritó «Allahu Akbar» (Dios es grande) mientras disparaba. La guardia Sarah Beckstrom, de 20 años y originaria de Virginia Occidental, murió en un hospital local. El sargento Andrew Wolfe, de 24 años, sigue recuperándose de sus heridas de bala.

Gabbard subrayó en su entrevista que la misión de los guardias era «mantener a salvo al pueblo estadounidense aquí mismo en nuestras calles en Washington, D.C.». Lakanwal enfrenta cargos de homicidio en primer grado armado, asalto con intención de matar armado y dos cargos por posesión de arma de fuego durante un crimen violento. Se encuentra detenido sin fianza.
El caso ha avivado el debate sobre los procedimientos de vetting (verificación de antecedentes) de los evacuados afganos tras la caótica retirada estadounidense de Kabul en agosto de 2021. Lakanwal ingresó al país junto con aproximadamente 88,000 otros afganos como parte de la Operación Acogida a Aliados (Operation Allies Welcome). Funcionarios de la anterior administración han argumentado que muchos de estos evacuados no recibieron un escrutinio de seguridad suficiente. De hecho, en la misma audiencia del jueves, el director del Centro Nacional de Contraterrorismo (NCTC), Joe Kent, reveló que de esos 88,000 afganos, al menos 2,000 son sospechosos o terroristas conocidos. Kent añadió que, en total, 18,000 sospechosos o terroristas conocidos han ingresado a EE.UU. durante el mandato del presidente Joe Biden, y que las agencias de inteligencia trabajan intensamente para localizarlos y aprehenderlos.
Gabbard utilizó el intercambio con Thompson para criticar lo que ella considera un problema mayor: «Este intercambio realmente apunta al problema flagrante y de larga data, Brian, que hemos visto, que son líderes —algunos en ambos lados del pasillo— que se niegan a identificar esta amenaza terrorista islamista exactamente por lo que es».

Kent aclaró que ninguno de estos terroristas ingresó por la frontera sur abierta, sino a través de programas establecidos por la administración anterior, como el de acogida a afganos. Agregó que los miles de sospechosos están mayormente vinculados a al-Qaeda e ISIS y tienen la intención de implementar un «nuevo manual» de ataques «individuales y descentralizados» contra estadounidenses.
En respuesta al tiroteo, la administración del presidente Donald Trump ha pausado la emisión de visas para afganos y ha lanzado una revisión completa de todos los evacuados, también deteniendo temporalmente el procesamiento de solicitudes de asilo. El incidente, por tanto, trasciende el debate semántico para tocar fibras sensibles de seguridad nacional, política migratoria y la guerra contra el terrorismo, en un clima político ya de por sí polarizado.
Resumen: La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, criticó duramente al congresista demócrata Bennie Thompson por calificar de «accidente desafortunado» el tiroteo de noviembre contra Guardias Nacionales en DC, que mató a Sarah Beckstrom (20) e hirió a Andrew Wolfe (24). Gabbard insistió en que fue un «ataque terrorista». Thompson luego admitió haberse «expresado mal». El presunto autor, un evacuado afgano, gritó «Allahu Akbar» durante el ataque. El caso reavivó el debate sobre el vetting de los 88,000 afganos evacuados en 2021, luego de que un alto funcionario antiterrorista revelara que al menos 2,000 de ellos son sospechosos o terroristas conocidos, y que en total 18,000 han ingresado bajo la administración Biden.













