La operación «Catahoula Crunch», que ha llevado a docenas de arrestos, es acusada de basarse en el perfil racial y de sembrar pánico en comunidades de trabajadores y familias.
Un clima de miedo y desconfianza se ha apoderado de las comunidades de inmigrantes en el área metropolitana de Nueva Orleans, donde una ofensiva de la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) entró en su segundo día. La operación, identificada como «Catahoula Crunch», ha resultado en la detención de decenas de personas, pero activistas y testigos denuncian que los arrestos están enfocados desproporcionadamente en migrantes sin antecedentes penales, trabajadores y padres de familia, e incluso han afectado a ciudadanos estadounidenses, en lo que califican como una práctica de perfil racial.
Los arrestos se están produciendo en espacios públicos cotidianos, como estacionamientos de grandes tiendas (Home Depot, Lowe’s), paradas de autobús, centros comerciales y zonas residenciales, generando una sensación de vulnerabilidad extrema. Defensores de los inmigrantes reportan que muchas personas, aterrorizadas, han optado por esconderse o evitar salir de sus casas, describiendo el ambiente como «traumatizante».
La narrativa oficial frente a la realidad documentada:
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha justificado el operativo anunciando «docenas» de arrestos en sus primeras 24 horas y destacando la captura de seis individuos con extensos historiales penales, que incluyen condenas por secuestro, agresión y posesión de drogas. Sin embargo, esta justificación choca con los testimonios recogidos en el terreno:
- Falta de transparencia: Las autoridades se han negado a divulgar las cifras totales de detenidos, levantando sospechas sobre el verdadero alcance y el perfil de la mayoría de los arrestados.
- Detenciones sin antecedentes: Activistas y reportes de medios señalan que una parte significativa, posiblemente la mayoría, de los detenidos no tienen récord criminal. Las hijas de uno de los arrestados afirmaron a Telemundo que su padre es un trabajador sin antecedentes.
- Un patrón nacional: Esta discrepancia refleja un patrón observado en redadas recientes de la Patrulla Fronteriza en Chicago y Carolina del Norte, donde la gran mayoría de los arrestados tampoco tenían antecedentes penales.
El escalofriante caso de los ciudadanos estadounidenses detenidos:
Una de las denuncias más graves es que la redada ha afectado a ciudadanos estadounidenses, detenidos e interrogados únicamente por su apariencia. La organización Union Migrante compartió con The Guardian un video donde se ve a agentes enmascarados interrogando agresivamente a un hombre en el estacionamiento de un Lowe’s.
- Interrogatorio insistentemente: En las imágenes, un agente pregunta repetidamente «¿Dónde naciste?», a lo que el hombre responde ser ciudadano estadounidense. El agente insiste, incluso cambiando al español, y finalmente ordena esposarlo cuando el hombre se niega a seguir respondiendo.
- Múltiples casos: Rachel Taber, organizadora de Union Migrante, indicó que su grupo tiene conocimiento de al menos tres casos de ciudadanos estadounidenses detenidos y liberados posteriormente.
- Persecución hasta el hogar: Otro testimonio describe a una joven madre, nacida en EE.UU., que fue perseguida por agentes hasta su casa en Marrero después de salir de una tienda de comestibles, gritándoles su ciudadanía y suplicando que la dejaran ir con su hija.
El perfil racial como criterio de selección:
Ante estos hechos, defensores de derechos civiles acusan a ICE de utilizar el perfil racial como principal criterio operativo. «No están deteniendo a delincuentes», afirmó Rachel Taber. «Están deteniendo a gente en la calle, a cualquiera que puedan atrapar: madres y padres que vuelven a casa del trabajo». La operación, según los críticos, castiga no la criminalidad, sino la condición migratoria y la etnicidad, sembrando un miedo paralizante que fractura a las comunidades y daña la relación con las autoridades locales.
Esta redada ocurre en una ciudad gobernada por demócratas, lo que ha generado mayores críticas y exigencias de transparencia hacia las autoridades federales. Las organizaciones comunitarias demandan conocer la cifra real de arrestos, los nombres de los detenidos y una justificación clara de por qué personas sin antecedentes, con permisos de trabajo legales e incluso ciudadanos, están siendo blanco de una operación presentada como de «seguridad pública». Mientras tanto, la sensación entre las comunidades inmigrantes es la de un acoso indiscriminado que convierte cada salida a la calle en un riesgo potencial.
Resumen: La operación «Catahoula Crunch» de ICE en Nueva Orleans ha detenido a decenas de personas, generando terror en comunidades de inmigrantes. Activistas denuncian que muchos arrestados no tienen antecedentes penales y que incluso ciudadanos estadounidenses han sido detenidos e interrogados, como muestran videos y testimonios. Se acusa a las autoridades de utilizar el perfil racial, mientras se niegan a dar cifras totales de detenidos.
Nota: Estas redadas, más que desarticular redes criminales, parecen tener el efecto de aterrorizar y desestabilizar a comunidades enteras de trabajadores inmigrantes, levantando serias dudas sobre su legalidad, proporcionalidad y el respeto a los derechos constitucionales básicos frente a detenciones arbitrarias.














