Residentes cercanos a la Residencia Senior TaTamanía en El Vedado, Playa, La Habana, denuncian que la planta eléctrica del centro produce un ruido insoportable durante toda la noche, afectando a una vecina embarazada. Señalan que el dueño, Rolando, trata con “despotismo” a los trabajadores, no permite la entrada de inspectores de salud ni a la presidenta del Consejo de Gobierno de Plaza, y mantiene el centro cerrado “como una prisión”, impidiendo que los familiares vean a sus ancianos sin cita previa. El centro no cuenta con medidas contra incendios y la malla negra instalada empeora las condiciones de seguridad.
Vecinos de la Residencia Senior TaTamanía, ubicada en El Vedado, municipio Playa, La Habana, han contactado a nuestra redacción para ampliar las denuncias sobre el centro privado para ancianos.
Los residentes del área, que prefieren mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, describen las afectaciones que sufren diariamente por la operación del establecimiento.
“Yo como vecino del lugar puedo asegurar que el ruido de la planta es insoportable la noche entera.”
Vecinos anteriores del centro ya habían denunciado que la planta eléctrica se utiliza todo el día, que los ancianos respiran monóxido de carbono y que la instalación está tapizada con malla negra que impide la ventilación . El nuevo testimonio confirma que el ruido nocturno es insoportable y afecta a una vecina embarazada.
“Hay una embarazada en la planta alta la cual apenas duerme por el ruido de la planta, que está conectada al gas de la calle sin ninguna medida de protección, lo cual no está autorizado por ninguna institución.”*
“El dueño les habla en muy mala forma a los trabajadores”
Los vecinos describen el clima laboral dentro del centro.
“El compañero dueño del lugar, Rolando, les habla en muy mala forma a los trabajadores.”*
El denunciante afirma que el dueño paga una comisión por cada cliente que ingresa.
“Tengo conocimiento que da el 3% de la comisión por cada cliente que le entra.”*
“Tranca todo con candado como una prisión”
El testimonio describe un régimen de control extremo sobre los residentes y sus familias.
“Los familiares tienen que pedir cita con antelación para poder ver a sus familiares. Los custodios y trabajadores no le duran, ya que todos son de los alrededores. El custodio por las noches sale a orinar afuera a las matas porque él tranca todo con candado como una prisión.”*
Bloqueo a las inspecciones oficiales
Los vecinos denuncian que el centro impide el acceso a las autoridades reguladoras.
“No le permiten la entrada de inspector de salud ni a la presidenta del Consejo de Gobierno de Plaza, que fue y la trataron muy mal.”*
“Nuestros ancianos van a ese lugar a sufrir”
El ciudadano concluye con una reflexión sobre el verdadero propósito del centro.
“No están prestando servicio a las necesidades del barrio, ya que los ancianos del área no cuentan con 1,080 USD que él pide. Le pedimos a las instituciones correspondientes que realicen un control estricto del centro, ya que nuestros ancianos van a ese lugar a sufrir, no a lo que ellos dicen.”*
El denunciante también advierte sobre la falta de medidas de seguridad.
“No hay creado punto contra incendios y esa planta es un peligro ya que funciona muy mal. Puso un ladrón de agua que hoy afecta a los demás vecinos, por lo cual tapó todo el centro con malla negra.”*
Resumen:
Vecinos de la Residencia Senior TaTamanía en Playa denuncian ruido insoportable de la planta eléctrica toda la noche, afectando a una embarazada. El dueño, Rolando, maltrata a los trabajadores, paga comisiones por clientes, mantiene el centro “como una prisión” con candados y cita previa para visitas, y bloquea la entrada de inspectores de salud. El centro no tiene medidas contra incendios y la malla negra empeora la seguridad. Los ancianos del barrio no pueden pagar 1,080 USD mensuales.
Nota final:
Los vecinos de Playa ya no soportan el ruido de la planta eléctrica de TaTamanía. Una mujer embarazada no puede dormir. El dueño, Rolando, les habla en mala forma a sus trabajadores. El custodio tiene que orinar en las matas porque el dueño tranca todo con candado, como en una prisión. Los inspectores de salud no pueden entrar. La presidenta del Consejo de Gobierno de Plaza fue y la trataron muy mal.
Las autoridades del Ministerio de Salud Pública, la Contraloría y el gobierno municipal de Playa tienen la palabra.














