Un ciudadano anónimo que se identifica como trabajador del centro denuncia que la Residencia Senior TaTamanía, ubicada en El Vedado, La Habana, no cumple con las condiciones ofertadas por su costo de 1,080 dólares mensuales. Señala mala calidad en los alimentos, falta de personal, inexistencia de contrato laboral, y que los ancianos respiran monóxido de carbono por una planta eléctrica sin protección. La instalación es la primera residencia privada para ancianos autorizada en Cuba, operada por la mipyme TaTamanía, fundada en 2023 por la pediatra Yadira Álvarez y el ingeniero Rolando Pérez
Un ciudadano anónimo que se identifica como trabajador de la Residencia Senior TaTamanía, ubicada en El Vedado, La Habana, ha contactado a nuestra redacción para denunciar las condiciones que, según su testimonio, se viven en el interior del centro.
El denunciante, que solicita mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, describe un abismo entre la imagen pública del establecimiento y la realidad cotidiana.
La Residencia Senior TaTamanía fue noticia a principios de mayo de 2026 por ser la primera residencia privada para ancianos autorizada en Cuba, con tarifas que alcanzan los 1,080 dólares mensuales por una plaza en habitación doble . Fue posible gracias al Acuerdo 10249/2025 del Consejo de Ministros, publicado el 26 de febrero de 2026, que por primera vez en décadas autorizó al sector privado a gestionar este tipo de centros . Los fundadores son la médico pediatra Yadira Álvarez y su esposo, el ingeniero informático Rolando Pérez .
Sin embargo, el denunciante afirma que la realidad es muy distinta.
«Los alimentos son elaborados con muy mala calidad»
El primer punto de la denuncia se refiere a la alimentación de los ancianos.
«Los alimentos son elaborados con muy mala calidad. Hay establecido un menú semanal en papeles, pero no es el que se le da a los ancianos, sino sopa de gordo de puerco o una sopa de sustancia de pollo, ya que el mismo pollo que es una posta o par de muslo se retira y es consumido por el dueño y la hija que viven aquí mismo dentro del hogar.»
Falta de personal y sobrecarga laboral
El denunciante describe una situación crítica con el personal del centro.
«El personal de limpieza es el mismo ayudante de cocina. El centro no tiene cocinera ni personal de limpieza. Los mismos trabajadores son los que están limpiando, atendiendo a los ancianos y cocinando, ya que ese personal pidió baja.»
Esta situación contradice la promoción de la empresa, que afirma contar con «profesionales de la salud, incluyendo médicos, enfermeras y fisiatras» .
Una anciana con escaras y sin medicación
«La señora de la silla de ruedas está encantada con la escara en los glúteos y no se le suministra el medicamento correcto para esto.»*
La planta eléctrica: monóxido de carbono para los ancianos
Uno de los puntos más graves de la denuncia se refiere al uso de una planta eléctrica.
«Casi todo el día se utiliza una planta eléctrica donde estos ancianos respiran el monóxido de carbono constantemente. Los vecinos de los alrededores se quejan por la bulla de la planta, la cual está conectada al gas de la calle.»
El denunciante afirma que la situación ha empeorado recientemente.
«Hoy ha tapizado todo el frente con malla negra para que no haya visibilidad al interior, y a su vez, la salida de monóxido de carbono emitida por esta planta es mayor. Este dióxido de carbono se queda alojado en esta malla, donde no tiene salida.»
Explotación laboral: sin contrato y sin pago por días trabajados
El ciudadano describe las condiciones de los trabajadores del centro.
«Los trabajadores no tenemos contrato laboral. El dueño, Rolando, que trabaja para un testaferro más grande, no les paga: si no trabaja el mes completo no te paga los días trabajados.»*
El marco regulatorio de estas residencias exige que los trabajadores tengan formación específica, y el Estado ha fijado el costo del curso obligatorio en 500 pesos . Sin embargo, el denunciante afirma que ni siquiera los contratos básicos se respetan.
La normativa que regula estas residencias
Según el Acuerdo 10249/2025, estos centros deben reservar «al menos el 10% de sus capacidades para personas vulnerables consideradas ‘de interés social'», con tarifas equiparadas a las de instituciones estatales y la posibilidad de que la Asistencia Social asuma pagos cuando exista insolvencia . Una resolución complementaria publicada en abril de 2026, que entró en vigor el 21 de mayo, establece los requisitos sanitarios, estructurales y operativos para estos servicios .
Resumen:
Un trabajador anónimo de la Residencia Senior TaTamanía en El Vedado denuncia graves irregularidades: mala calidad de los alimentos, falta de personal (los trabajadores realizan múltiples funciones), una anciana con escaras sin medicación, uso constante de una planta eléctrica que emite monóxido de carbono sin protección, y ausencia de contrato laboral con impago de días trabajados. La residencia fue noticia por ser la primera privada en Cuba, con tarifas de 1,080 dólares mensuales .
Nota final:
Mientras los dueños de TaTamanía cobran 1,080 dólares mensuales por anciano, los residentes comen sopa de sustancia de pollo mientras el dueño y su hija se comen la carne. Mientras promocionan «profesionales de la salud» , una anciana con escaras no recibe la medicación adecuada. Mientras el Estado les otorga una licencia para operar , los trabajadores no tienen contrato y no cobran los días trabajados.
La Contraloría General de la República y el Ministerio de Salud Pública tienen la palabra.














