«Dicen que están conectados al circuito del hospital Julio Trigo, pero el pasado martes se fue la electricidad en el hospital y en sus casas no»; exige un pueblo unido, valiente y pacífico que diga basta
Una desgarradora denuncia ciudadana recibida por LMS reporta recoge el desahogo de una cubana que, desde el anonimato, describe la miseria, el abandono y la corrupción que enfrenta a diario. Su testimonio refleja el sentir de miles de familias que sobreviven en medio de apagones, falta de agua, escasez de alimentos y medicinas, mientras observan cómo otros disfrutan de privilegios.
«Los cubanos, desgraciadamente, nos estamos acostumbrando a los abusos y al abandono. Y eso es quizás lo más triste: que nos estén haciendo creer que sobrevivir es lo normal», denuncia la cubana.
🔍 Principales señalamientos y contexto documentado:
- Solo 3 horas de electricidad al día mientras otros tienen 24 horas: La denunciante señala que en su zona solo reciben electricidad unas 3 horas al día, mientras «muchos vecinos disfrutan de electricidad las 24 horas». «Dicen que están conectados al circuito del hospital Julio Trigo, pero ¿cómo puede ser cierto si el pasado martes se fue la electricidad en el hospital y en sus casas no?», cuestiona. El Hospital Clínico Quirúrgico Julio Trigo es un centro de referencia en La Habana, y su circuito ha sido señalado en múltiples denuncias como uno de los «priorizados» que recibe corriente continua, incluso cuando el propio hospital sufre apagones.
- La corrupción a gran escala: «Así funciona la corrupción: a gran escala y delante de nuestros propios ojos», denuncia. La venta ilegal de electricidad en Cuba ha sido documentada por PanAm Post, que reveló que funcionarios de la UNE venden el suministro a cambio de hasta 40 dólares en barrios como Arroyo Naranjo .
- El agua también tiene un precio: «Con el agua ocurre lo mismo. Todo parece tener un precio», señala la denunciante. La venta ilegal de agua en pipas por hasta 10 mil pesos ha sido denunciada en múltiples municipios, incluyendo San Miguel del Padrón, donde los vecinos llevan más de 25 días sin servicio.
- La salud como lujo inalcanzable: «Si te enfermas y no tienes dinero para conseguir lo que necesitas, ¿qué haces? ¿Te resignas a morir?», pregunta la denunciante. La crisis de medicamentos en Cuba ha sido reconocida por el propio gobierno, y los ciudadanos recurren al mercado negro para conseguir tratamientos básicos.
Un llamado a la unidad y a la dignidad:
A pesar de la desesperanza, la denunciante hace un llamado a la resistencia pacífica:
- «¡NO! No podemos perder nuestra dignidad ni acostumbrarnos al abuso.»
- «Debemos despertar, unirnos y exigir nuestros derechos pacíficamente, sin violencia, pero con firmeza y con el valor que llevamos dentro.»
- «Que el miedo no sea más fuerte que nuestras ganas de vivir. Que la desesperanza no nos robe la voz.»
- «Cuba necesita un pueblo unido, valiente y pacífico que diga basta.»
Contexto de la crisis en Cuba:
La denuncia se enmarca en la crisis más profunda que ha enfrentado Cuba en décadas:
- Apagones récord: El sistema eléctrico nacional ha sufrido al menos seis apagones totales en lo que va de 2026, y el déficit de generación ha alcanzado 2,411 MW . Más de la mitad de las termoeléctricas están fuera de servicio .
- Crisis del agua: Más de 500,000 personas en La Habana sufren afectaciones en el suministro de agua . Una avería en el conducto de 78 pulgadas de la Cuenca Sur dejó sin agua a seis municipios en agosto de 2026.
- Crisis alimentaria: Más de 100,000 niños no reciben la leche prevista por el Estado . La producción de leche cayó un 37.6% solo en enero de 2025.
- Represión: La denunciante califica a Cuba como «el gran campo de concentración nazi», una metáfora que refleja la percepción de muchos cubanos sobre la falta de libertades y la represión sistemática.
Nota de LMS reporta: El desahogo de esta cubana no es un caso aislado. Es el grito de un pueblo que ha sido abandonado por sus dirigentes y que sobrevive en condiciones inhumanas mientras observa cómo unos pocos se enriquecen con la corrupción. La denunciante tiene razón: no podemos acostumbrarnos al abuso. La electricidad, el agua, la comida y las medicinas no son privilegios, son derechos.
La plataforma se solidariza con su llamado a la unidad y a la resistencia pacífica. «¡Basta de sobrevivir! Queremos vivir. ¡Cuba merece libertad, dignidad y un futuro!», concluye la denunciante. Su voz, como la de miles de cubanos, no será silenciada.














