Sin añadir comentarios, el presidente estadounidense repostó en Truth Social una imagen de IA que lo muestra en una calle habanera, un gesto interpretado como una provocación simbólica y una exhibición de poder tras sus amenazas de estrangular económicamente a la isla.
En un nuevo gesto cargado de simbolismo y provocación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió este Domingo en su cuenta de Truth Social una imagen manipulada en la que aparece fumando un puro cubano en una calle de La Habana, con la bandera de la isla ondeando a su espalda. La publicación, que no incluyó comentario alguno de Trump, llega en el momento de máxima tensión tras su ultimátum al gobierno cubano y sus amenazas de cortar todo el suministro de petróleo venezolano.
La imagen original fue creada y publicada en X (Twitter) por la usuaria @ChristineYeder1, acompañada del texto «The Finest in the World. Cuban Cigars» («Los mejores del mundo. Puros cubanos») y el mensaje «It certainly would» («Ciertamente sería [una gran noticia]»). Trump se limitó a republicarla, pero ese simple acto de difusión fue suficiente para desatar una tormenta de interpretaciones políticas.
El montaje muestra a Trump, vestido con su característico traje y corbata roja, en un ambiente que evoca el imaginario turístico clásico de Cuba: una calle con «almendrones» (autos antiguos estadounidenses), palmeras y la icónica bandera cubana. La elección del puro, el producto de exportación más emblemático y asociado al lujo de la isla, no es casual. Analistas y observadores interpretaron el gesto como una exhibición de poder y control, una forma visual de proclamar dominancia sobre un símbolo nacional cubano en el preciso instante en que su administración busca someter económicamente al país.
La publicación se produce apenas un día después de que Trump lanzara un ultimátum público a La Habana, declarando que «no habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Nada!» y recomendando que «lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». En este contexto, la imagen se lee como una burla y una amenaza estilizada: la figura del presidente estadounidense, relajado y apropiándose de un ícono cubano, mientras su gobierno ejecuta una presión que pretende ser asfixiante.
En las redes sociales, la reacción fue polarizada. Simpatizantes de Trump celebraron la imagen como una «señal de victoria» y un desafío al comunismo, mientras que críticos y opositores la calificaron de «provocación imperial» y una muestra de desprecio arrogante. Independientemente de la reacción, la publicación confirma el uso por parte de Trump de la comunicación visual y simbólica como un arma política central, reposicionando a Cuba como un escenario clave en su teatro de poder hemisférico.
Resumen: Donald Trump repostó en sus redes una imagen manipulada que lo muestra fumando un puro cubano en una calle de La Habana, sin hacer comentarios. El gesto, interpretado como una provocación simbólica, llega tras su ultimátum a Cuba para que negocie «antes de que sea demasiado tarde» y su amenaza de cortar todo el petróleo venezolano, proyectando una imagen de dominancia y control en medio de la crisis.
Nota: Esta publicación refuerza el estilo de diplomacia pública de Trump, donde los símbolos y la provocación visual sustituyen a los comunicados formales. Al proyectarse disfrutando de un ícono cubano mientras estrangula económicamente al país, busca transmitir un mensaje de impunidad y poder absoluto: la capacidad de destruir un régimen y, al mismo tiempo, apropiarse simbólicamente de sus emblemas.














