La medida busca establecer un estándar federal único para no entorpecer la innovación, pero genera críticas por bloquear regulaciones locales y enfrentará desafíos legales.
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva dirigida a regular el desarrollo y uso de la inteligencia artificial en Estados Unidos, un movimiento que busca imponer un marco normativo federal único y restringir la capacidad de los estados para legislar de manera independiente en este campo.
El decreto, rubricado en la Oficina Oval, argumenta que la fragmentación regulatoria entre los 50 estados representa un obstáculo para la competitividad empresarial y el liderazgo tecnológico global del país, particularmente frente a potencias como China.
Puntos clave de la orden ejecutiva:
- Preeminencia federal: Establece que la regulación de la IA debe ser principalmente una competencia federal, buscando evitar un «mosaico confuso» de leyes estatales.
- Grupo de trabajo litigante: Ordena al Departamento de Justicia crear un «Grupo de Trabajo sobre Litigios de IA» en un plazo de 30 días. Su función será impugnar judicialmente las regulaciones estatales que se consideren en conflicto con la política federal.
- Presión financiera: Sugiere que los estados con normativas consideradas demasiado «onerosas» podrían ver condicionado su acceso a fondos federales discrecionales si no acuerdan no aplicar sus propias leyes.
- Evaluación de sesgos: Instruye al Departamento de Comercio a identificar leyes estatales que puedan obligar a los modelos de IA a «modificar sus resultados veraces», abordando preocupaciones sobre supuestos sesgos ideológicos en los algoritmos.
- Camino a una ley federal: Encarga a altos funcionarios de la Casa Blanca formular recomendaciones para una futura ley federal de IA que pueda reemplazar definitivamente las normativas estatales, aunque excluye áreas específicas como la protección infantil y la seguridad de datos por ahora.
Contexto y reacciones:
La orden surge después de que intentos previos en el Congreso para federalizar la regulación de la IA fracasaran, incluida una propuesta dentro del proyecto de ley de defensa nacional.
Críticas destacadas:
- Brad Carson (Americans for Responsible Innovation): La calificó como un intento de las grandes tecnológicas de obtener una «amnistía» regulatoria y predijo que será bloqueada en los tribunales.
- Senador Ed Markey (Demócrata): La tildó de «regalo de Navidad adelantado» para los ejecutivos multimillonarios del sector tecnológico.
- Expertos legales: Señalan que la lógica de impedir a los estados legislar sobre IA podría socavar principios federalistas establecidos, aplicables a otras áreas como la seguridad de productos.
Durante la firma, Trump enfatizó: «Si [las empresas] tuvieran que obtener 50 aprobaciones diferentes de 50 estados diferentes, podrían olvidarlo». Por su parte, el senador Ted Cruz vinculó la medida a la competencia con China, afirmando que es una carrera por qué valores—los estadounidenses o los chinos—guiarán el desarrollo global de la IA.
Resumen: Donald Trump firmó una orden ejecutiva para centralizar la regulación de la inteligencia artificial bajo un estándar federal, limitando la autoridad de los estados. La medida, presentada como necesaria para la competitividad global, crea un grupo de trabajo para demandar regulaciones estatales y ya enfrenta fuertes críticas por intentar bloquear normativas locales y favorecer a la industria tecnológica.
Nota: Esta orden ejecutiva marca un capítulo crucial en la batalla por el control de la tecnología más transformadora de nuestra era. Al trasladar el debate de los legislativos estatales a los tribunales federales y al escritorio del presidente, intensifica el conflicto entre la innovación desregulada y la supervisión democrática, cuyo desenlace definirá el futuro de la IA en Estados Unidos.














