El mandatario estadounidense respondió «¡Me suena bien!» a un mensaje en redes que sugería ese escenario, en medio de una presión sin precedentes sobre La Habana tras la captura de Maduro y el ultimátum de cortar el petróleo venezolano.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, avivó este domingo una intensa polémica geopolítica al dar su aprobación pública a la idea de que su secretario de Estado, Marco Rubio, pudiera llegar a ser «presidente de Cuba». La insólita declaración, hecha a través de su cuenta en Truth Social, se produce en el contexto de una presión máxima de Washington sobre el gobierno de La Habana, que incluye un ultimátum para negociar y la promesa de cortar todo el suministro de petróleo desde Venezuela.
Trump reeditó (retuiteó) un mensaje originalmente publicado el 8 de enero por un usuario llamado Cliff Smith, quien, con un tono provocador y acompañado de un emoji de risa, sugirió el escenario de Rubio como presidente cubano. A esta publicación, el presidente estadounidense añadió un breve pero significativo comentario: «¡Me suena bien!».
El gesto, aunque carente de carácter de política oficial y más propio de la guerra de narrativas en redes sociales, fue suficiente para viralizar la idea y proyectar una imagen de intencionalidad intervencionista. Marco Rubio, senador republicano de origen cubano y arquitecto clave de la política de mano dura de Trump hacia los gobiernos de izquierda en América Latina, es uno de los críticos más acérrimos y constantes de los regímenes de Cuba y Venezuela.
La publicación de Trump llega en un momento de tensión extrema para el gobierno cubano. Este mismo domingo, el presidente estadounidense había lanzado un ultimátum explícito a La Habana, declarando que «no habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Nada!» y recomendándoles que «lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde». Esta advertencia se basa en el nuevo control que ejerce Washington sobre Venezuela tras la operación militar del 3 de enero, que resultó en la captura de Nicolás Maduro y, según Trump, en la muerte de muchos de los militares y agentes de seguridad cubanos que operaban en el país.
Al respaldar la idea de una presidencia de Rubio en la isla, Trump no hace más que reforzar simbólicamente la narrativa de un cambio de régimen inminente y enviar un mensaje de desprecio hacia la actual dirigencia cubana. La acción busca, en el plano psicológico y político, minar la legitimidad del gobierno y alimentar la percepción de que su destino está siendo rediseñado desde Washington.
Resumen: Donald Trump aprobó en redes sociales la idea de que su secretario de Estado, Marco Rubio, pudiera ser «presidente de Cuba», comentando «¡Me suena bien!» a un mensaje provocador. La declaración, aunque no oficial, amplifica la presión psicológica y política sobre el gobierno cubano en un momento en que Trump ha amenazado con cortar todo el petróleo venezolano a la isla y exige un acuerdo «antes de que sea demasiado tarde».
Nota: Más que un plan concreto, el comentario de Trump es un arma de comunicación que busca normalizar la idea de un cambio radical del sistema político cubano bajo una figura aliada a Washington, en línea con su estrategia de máxima presión y desestabilización narrativa. Refleja cómo, en la política exterior de esta administración, las redes sociales se utilizan para lanzar globos de ensayo, intimidar a adversarios y reconfigurar imaginarios geopolíticos al margen de los canales diplomáticos tradicionales.














