Al sugerir que bajar aranceles al café reduciría precios, el presidente reconoce una realidad económica que suele negar.
En una reciente entrevista con Fox News, el presidente Donald Trump pareció reconocer, de manera indirecta, lo que los economistas y analistas han sostenido durante años: que los aranceles a las importaciones terminan afectando los bolsillos de los consumidores estadounidenses. Cuando la presentadora Laura Ingraham le comentó sobre los altos precios del café, Trump respondió: «Café: vamos a bajar algunos aranceles, vamos a tener más café. Vamos a solucionar todo esto muy rápido y muy fácil».
Esta declaración contrasta marcadamente con la narrativa que el mandatario ha mantenido de forma consistente, en la que insiste erróneamente que el costo total de los aranceles es absorbido por los países extranjeros o las empresas importadoras, sin impactar a los consumidores finales. Los datos del Índice de Precios al Consumidor de septiembre muestran que el café fue, en promedio, un 15% más caro que en enero, mes en que Trump asumió nuevamente la presidencia, una alza impulsada en parte por estos impuestos.
La experta Erica York, vicepresidenta de política fiscal federal del centro de estudios Tax Foundation, señaló en la red social X que el comentario de Trump es una evidencia de que su equipo comprende que los aranceles son impuestos que elevan los precios, pero que «suelen mentir al respecto». En un correo electrónico, añadió: «Al anunciar que eliminará los aranceles al café para brindar alivio, reconoce la carga que estos imponen a los consumidores estadounidenses».
Históricamente, Trump ha negado esta realidad económica. Durante su campaña de 2024 afirmó: «Vamos a ser un país con altos aranceles. No les va a costar a ustedes, sino a otros países». En mayo, en la Casa Blanca, declaró: «Los aranceles son quizás lo más incomprendido… a menudo los asume el país, a menudo los asume la empresa; la gente no los asume».
Productos que dependen casi totalmente de las importaciones, como el café y las bananas, han visto sus precios aumentar significativamente. Las bananas subieron alrededor de un 8% entre enero y septiembre. A pesar de las advertencias, la administración se había negado a eximir estos bienes de su política arancelaria, que incluye, por ejemplo, un arancel del 50% sobre el café de Brasil, el principal proveedor de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó en Fox News que el gobierno prevé realizar «anuncios importantes en los próximos días» sobre el café, las bananas y otros productos agrícolas no cultivados a gran escala en el país, afirmando que esto hará que «los precios bajen muy rápidamente». Sin embargo, queda por ver si las empresas trasladarán esta reducción de costos a los precios finales de inmediato, especialmente en un contexto de inflación persistente y presiones globales sobre los precios de las materias primas.














