El presidente propone un sistema que envíe el dinero directamente a los ciudadanos, eliminando a las «grandes, gordas y ricas» corporaciones.
En un giro sorpresivo que ha reavivado el debate sobre la reforma sanitaria en Estados Unidos, Donald Trump lanzó un feroz ataque contra las grandes compañías de seguros médicos, acusándolas de lucrarse «durante demasiado tiempo» a expensas del pueblo estadounidense.
A través de su plataforma Truth Social, el expresidente fue contundente: solo respaldará un sistema de salud que devuelva el poder y el dinero directamente a los ciudadanos, excluyendo a las aseguradoras de la ecuación. «¡El poder al pueblo!», proclamó, en un mensaje que mezcla populismo económico con una promesa de cambio estructural radical.
«La única manera de tener un excelente sistema de salud en Estados Unidos es enviar el dinero directamente a la gente», escribió Trump en mayúsculas. «Nada debe ir a las grandes, gordas y ricas compañías de seguros, que han ganado billones de dólares y estafado a Estados Unidos durante mucho tiempo».
Su propuesta sugiere que los ciudadanos puedan negociar y adquirir su propio seguro de manera independiente, supuestamente en condiciones más ventajosas que las ofrecidas por el sistema actual. Este mensaje, aunque disruptivo dentro de la tradición del Partido Republicano —que históricamente ha defendido la libre empresa—, busca, según analistas, conectar con una base de votantes independientes y de clase trabajadora harta del alto costo de las primas.
El momento de esta ofensiva retórica no es casual. Coincide con la inminente expiración a finales de este año de los subsidios federales a las primas contemplados en la Ley de Cuidado de Salud Asequible (ACA), lo que podría disparar los costos para millones de familias en 2026. Además, Trump no está solo en esta línea de pensamiento. El senador republicano Bill Cassidy presentó recientemente un plan con similitudes, proponiendo redirigir los fondos que actualmente van a las aseguradoras hacia los consumidores.
Aunque las declaraciones de Trump carecen aún de un desarrollo técnico detallado y generan más preguntas que respuestas —sobre cómo funcionaría un sistema sin aseguradoras y quién lo regularía—, su ataque frontal marca un punto de inflexión en el debate político y una amenaza directa para una de las industrias más poderosas del país.














