Una rápida acción gubernamental y la defensa de sus programas de inversión permiten a estas naciones negociar una exención temporal a la orden de Trump
La rápida reacción de los gobiernos de Dominica y Antigua y Barbuda ante una orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado frutos. Tras intensas gestiones diplomáticas, Washington acordó suspender las restricciones de viaje que pesaban sobre los nacionales de estos dos países caribeños, medidas inicialmente justificadas por preocupaciones de seguridad relacionadas con sus programas de Ciudadanía por Inversión.
La crisis y la respuesta diplomática:
- Orden inesperada: El anuncio del martes por parte de la administración Trump incluyó a Dominica y Antigua en una lista de países sujetos a restricciones de viaje, argumentando insuficiente intercambio de información de seguridad, particularmente sobre los beneficiarios de sus programas CBI.
- Movilización inmediata: Ambos gobiernos expresaron sorpresa y descontento, defendiendo las mejoras implementadas en sus programas y la cooperación mantenida con Washington.
- Negociación exitosa: El primer ministro de Dominica, Roosevelt Skerrit, confirmó haber logrado un acuerdo tras conversaciones con la Embajada de EE.UU. en Barbados y el Departamento de Estado. Agradeció al gobierno estadounidense por «comprender la situación» y posponer la proclamación.
Detalles del acuerdo de suspensión:
- Visados actuales protegidos: Según el embajador de Antigua y Barbuda en EE.UU., Ronald Sanders, las visas ya emitidas (turismo, negocios, estudiantes) no serán revocadas y mantendrán su validez.
- Futuras solicitudes bajo nuevo marco: Las aplicaciones de visa posteriores al 1 de enero de 2026 estarán sujetas a acuerdos que actualmente se negocian. Estos pactos buscarán estandarizar la recopilación de información biométrica de los portadores de pasaportes de estos países para garantizar compatibilidad total con los sistemas estadounidenses.
- Cooperación reforzada: Skerrit destacó la disposición de su administración para «seguir trabajando con Estados Unidos y avanzando juntos como socios», señalando una ruta de diálogo continuo.
El núcleo del conflicto: los programas de Ciudadanía por Inversión (CBI)
La orden ejecutiva suspendida identificó estos programas como un punto de fricción, alegando que, al no requerir residencia previa, complicaban los procesos de verificación de antecedentes. Tanto Antigua y Barbuda como Dominica sostuvieron que habían realizado ajustes significativos para fortalecer los controles y satisfacer los estándares internacionales, lo que finalmente fue un argumento clave en las negociaciones.
Contexto más amplio:
La medida de Trump formaba parte de una expansión de restricciones de viaje que afectaba a 38 países en total (19 con prohibición total y 19 con restricciones parciales). La proclamación original fundamentaba que estas limitaciones eran «necesarias» debido a la falta de información suficiente para evaluar riesgos. La exención obtenida por estas naciones caribeñas subraya el poder de la diplomacia bilateral y la adaptación normativa para resolver disputas en materia de seguridad y movilidad.
Resumen: La suspensión de las restricciones representa un alivio inmediato para los ciudadanos de Dominica y Antigua con visas vigentes y para las relaciones bilaterales. Sin embargo, establece un plazo y un camino claro: la normalización completa del flujo de viajes dependerá de la conclusión exitosa de las negociaciones técnicas sobre intercambio de datos biométricos, un tema que seguirá en la agenda bilateral.














