Pekín condena las sanciones «unilaterales» tras la intercepción de un buque cargado con 1.8 millones de barriles de crudo Merey para refinerías chinas, en medio de la escalada del bloqueo naval estadounidense
El gobierno de China ha lanzado una contundente acusación contra Estados Unidos, calificando la reciente interceptación de un petrolero cargado con crudo venezolano con destino a su territorio como una «grave violación del derecho internacional». La denuncia, hecha por el portavoz de la cancillería Lin Jian, eleva la tensión diplomática entre ambas potencias en medio de la ofensiva estadounidense para estrangular los ingresos petroleros del gobierno de Nicolás Maduro.
Los hechos que desataron la crisis:
El sábado, la Guardia Costera de Estados Unidos interceptó en aguas internacionales frente a las costas de Venezuela un petrolero identificado como «Centuries», que había sido cargado bajo el nombre falso «Crag». Según documentos revisados por agencias internacionales, el buque transportaba aproximadamente 1.8 millones de barriles de crudo Merey venezolano, adquirido por la intermediaria Satau Tijana Oil Trading para refinerías independientes chinas. Este fue el segundo buque incautado en pocos días, tras el anuncio del presidente Donald Trump de un «bloqueo» contra todos los buques sancionados que entren o salgan de Venezuela.
Los argumentos de cada parte:
- Posición China: El portavoz Lin Jian afirmó que Venezuela tiene derecho a desarrollar relaciones comerciales con otros países y reiteró la oposición de Beijing a lo que calificó como sanciones «unilaterales e ilegales». Este respaldo fue reforzado días antes en una llamada entre los cancilleres Wang Yi y Yvan Gil, donde China expresó su apoyo a Venezuela frente a lo que denominó «intimidación unilateral».
- Posición Estadounidense: Un portavoz de la Casa Blanca defendió la acción, argumentando que se trataba de un «buque con bandera falsa» que transportaba petróleo sancionado y formaba parte de la «flota fantasma» utilizada por Venezuela para evadir las restricciones internacionales.
- Posición Venezolana: El gobierno de Maduro se sumó a las críticas, calificando la intercepción como un «grave acto de piratería internacional».
El trasfondo geopolítico y económico:
La disputa por este cargamento no es un incidente aislado, sino un punto de fricción crítica:
- Importancia estratégica para China: Venezuela es un proveedor de petróleo pesado crucial para las refinerías chinas, representando alrededor del 4% de sus importaciones totales de crudo. La seguridad de este suministro es un interés económico vital para Pekín.
- Estrategia de máxima presión de EE.UU.: La incautación es parte de una estrategia integral que incluye sanciones financieras, interdicciones marítimas y la retención de buques, con el objetivo explícito de limitar los ingresos que sostienen al gobierno de Maduro.
- Choque de principios: El incidente representa un choque entre dos visiones del derecho internacional: la estadounidense, que busca hacer cumplir sus sanciones unilaterales en aguas internacionales, y la china (y venezolana), que defiende la soberanía y la libertad de comercio entre naciones sin injerencia externa.
Implicaciones para el Caribe y el comercio global:
La «guerra del petróleo» en el Caribe se internacionaliza. La participación de China como destinatario del crudo incautado transforma un conflicto regional en una puja entre dos superpotencias, con el riesgo de escaladas retóricas y posibles represalias comerciales más amplias. Además, pone en riesgo las rutas marítimas comerciales, ya que las compañías navieras y aseguradoras podrían reconsiderar el envío de buques a la región por el temor a incautaciones.
Resumen final: La incautación del petrolero «Centuries» y la furiosa respuesta china han abierto un nuevo frente diplomático de alto nivel en la crisis venezolana. Ya no se trata solo de la presión de Washington sobre Caracas, sino de un desafío directo a la política exterior estadounidense por parte de su principal rival global. China, al defender abiertamente las exportaciones venezolanas, protege sus intereses energéticos y desafía la legitimidad de las sanciones extraterritoriales de EE.UU. Este episodio sugiere que el Caribe se ha convertido en un tablero de ajedrez geopolítico donde las piezas son buques petroleros y los jugadores son las mayores economías del mundo. La posibilidad de una nueva incautación que involucre directamente a una empresa o buque de bandera china podría llevar la tensión a un punto de ebullición peligroso.














