Viviendas y escuelas afectadas en zonas bajas del municipio; vecinos reportan daños y reclaman soluciones ante la recurrencia de las inundaciones.
Las intensas lluvias que cayeron desde la madrugada de este sábado en la ciudad de Baracoa, provincia de Guantánamo, provocaron una significativa crecida del río Miel, inundando múltiples zonas bajas del municipio y reavivando el temor entre los residentes, quienes enfrentan recurrentes desastres similares cada año.
Imágenes y videos difundidos en redes sociales por usuarios locales muestran calles convertidas en cauces, viviendas anegadas y familias intentando rescatar sus pertenencias del avance de las aguas. De acuerdo con reportes ciudadanos compartidos a través de la página Primada Visión, entre las áreas más afectadas se encuentran los barrios de Bohórquez, Cabacú, Reparto Dap, Dos Caminos y Vega Larga.
En la Calle 7 de Bohórquez la situación fue descrita como «crítica», con el agua invadiendo portales, patios y viales. Algunos residentes expresaron que la crecida los tomó por sorpresa, sin un plan de evacuación claro ni apoyo inmediato de las autoridades.
Varias instalaciones públicas también resultaron afectadas, entre ellas la ESBU Adriano Galano Coutín y el Campamento de Pioneros “8 de Octubre”, donde el agua alcanzó los pasillos y provocó daños en cercas perimetrales. Personal de estos centros inició labores de limpieza e higienización para restablecer sus funciones cuanto antes.
Aunque en actualizaciones recientes se informó que los niveles del río han comenzado a descender y que no existe peligro inminente para la población, los vecinos de Baracoa —conocida como la “Primada de Cuba”— siguen expresando su preocupación.
Comunidades como Boca de Miel permanecen prácticamente aisladas tras la destrucción de caminos, con servicios básicos interrumpidos y electricidad cortada, lo que agrava la sensación de vulnerabilidad ante cada nuevo temporal.
Mientras las autoridades locales aseguran que la situación está bajo control y se mantienen en vigilancia, los residentes continúan documentando y difundiendo los estragos de las inundaciones, exigiendo soluciones estructurales que mitiguen una problemática que, advierten, se repite cíclicamente sin una respuesta definitiva.














