Una prórroga de pago hasta el 30 de noviembre es presentada como un apoyo, pero contrasta con la falta de ayudas directas y la precaria situación en el oriente del país.
El gobierno cubano anunció una extensión en el plazo para el pago de impuestos dirigida a personas naturales y jurídicas en cinco provincias del oriente del país que fueron azotadas por el huracán Melissa a finales de octubre. La Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) informó mediante su cuenta de Facebook que la medida, regida por la Resolución 322, busca «garantizar condiciones adecuadas para la recuperación económica y social» en Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas. El pago de las obligaciones tributarias con vencimiento en noviembre se amplía hasta el 30 del mismo mes.
Aunque el régimen presenta esta prórroga como un gesto de apoyo a las comunidades damnificadas, la medida evita mencionar exenciones fiscales o ayudas económicas directas para los territorios devastados, donde miles de viviendas siguen destruidas y los servicios básicos como la electricidad son intermitentes.
En su comunicado, la ONAT recordó que los impuestos «constituyen parte importante de los fondos destinados a garantizar los servicios públicos esenciales», una afirmación que resulta cuestionable en medio de la crisis económica y el desabastecimiento generalizado que sufren estas provincias. Además, la recomendación de utilizar canales digitales como Transfermóvil —que ofrece un descuento del 3%— choca con la realidad de que en muchas de las zonas más afectadas la conexión a internet es inestable o inexistente. La prórroga fiscal, por tanto, llega en un contexto de profunda contracción económica y una lenta respuesta estatal, donde las promesas de recuperación contrastan con la escasez y la precariedad sobre el terreno.














