La Casa Blanca afirma que la medida ahorrará miles de dólares a los consumidores y evitará muertes, en una decisión que cuenta con el respaldo de los grandes fabricantes de automóviles.
En un movimiento que marca una reversión radical de la política ambiental y automotriz de su predecesor, el presidente Donald Trump ha anunciado formalmente la eliminación de los estrictos estándares de eficiencia de combustible (CAFE) establecidos por la administración Biden. Enmarcada como una victoria económica para las familias trabajadoras y la industria estadounidense, la medida busca, según la Casa Blanca, reducir los precios de los vehículos nuevos y poner fin a lo que califica como un «mandato encubierto» a favor de los vehículos eléctricos (VE).
La administración Trump argumenta que los requisitos de la era Biden, que exigían un aumento progresivo en la eficiencia de los vehículos hasta 2032, eran «extraordinariamente estrictos» e «ilegales», al exceder la autoridad otorgada por el Congreso y funcionar como una imposición tecnológica. Según el comunicado oficial, estos estándares eran inalcanzables para los vehículos de gasolina y diésel con la tecnología actual, lo que obligaba a los fabricantes a compensar las pérdidas por vender autos eléctricos subsidiados incrementando el costo de los modelos convencionales. La Casa Blanca estima que este efecto habría elevado el precio promedio de un auto nuevo en casi 1,000 dólares.
Argumentos centrales y proyecciones de la administración:
- Ahorro económico: Trump proyecta que el cambio ahorrará a los consumidores un total de 109,000 millones de dólares en costos durante los próximos cinco años, al hacer los vehículos nuevos más accesibles.
- Seguridad vial: Uno de los argumentos más destacados es el de la seguridad. La Casa Blanca estima que, al facilitar la adquisición de autos más modernos (que suelen incluir mejores sistemas de seguridad), la medida evitará aproximadamente 1,500 muertes y cerca de 250,000 lesiones graves en las carreteras para el año 2050.
- Protección contra futuras regulaciones: La nueva regla busca ser un «blindaje» legal para evitar que futuras administraciones demócratas restablezcan estándares que consideren «inviables». Esto se enmarca en una serie de acciones, como la firma de una resolución para impedir los mandatos de vehículos eléctricos en California y una ley que establece en cero las multas por incumplir los estándares CAFE.
El anuncio se realizó en la Oficina Oval con la presencia de altos ejecutivos del sector, quienes expresaron un apoyo unánime:
- Jim Farley (CEO de Ford): Elogió el «liderazgo» de Trump y afirmó que alinear las normas con «las realidades del mercado» permite progresar en eficiencia sin eliminar opciones asequibles para el consumidor.
- Antonio Filosa (Stellantis): Destacó que los cambios responden mejor a la demanda del mercado y permiten ofrecer vehículos a precios pagables, comprometiéndose a seguir trabajando en políticas «ambientalmente responsables».
La decisión se produce en la misma semana en que Trump renovó su promesa de reducir el precio de la gasolina a 2 dólares o menos por galón. En declaraciones a la prensa, acusó directamente a la administración Biden de haber vaciado las Reservas Estratégicas de Petróleo (SPR) con fines políticos antes de las elecciones, en lugar de reservarlas para emergencias reales o conflictos. «No funcionó muy bien para él», afirmó Trump, defendiendo que bajo su gestión los precios de la energía y la gasolina están bajando, lo que a su juicio reduce los costos en toda la cadena de producción y consumo.
Si bien la administración celebra la medida como un alivio regulatorio, críticos y defensores ambientales la ven como un retroceso monumental en la lucha contra el cambio climático y la transición energética. Argumentan que debilita la competitividad estadounidense en el desarrollo de tecnologías limpias y pospone la necesaria reducción de emisiones del sector del transporte, uno de los mayores contribuyentes a los gases de efecto invernadero en EE.UU.
Resumen: El presidente Trump revirtió los estándares de eficiencia de combustible de la era Biden, argumentando que reducirá el precio de los autos nuevos en casi $1,000, ahorrará a los consumidores $109 mil millones y evitará miles de muertes en carretera al promover la compra de vehículos más modernos. La medida, respaldada por los grandes fabricantes de automóviles, es presentada como el fin de un «mandato encubierto» de vehículos eléctricos y se complementa con la promesa de bajar el precio de la gasolina.
Nota: Esta decisión representa una profunda divergencia en política energética y ambiental entre dos administraciones, priorizando el costo inmediato para el consumidor y la libertad de la industria sobre los objetivos climáticos a largo plazo.














