Tras la captura de Maduro, el presidente estadounidense convoca a petroleras mundiales y anuncia que su gobierno supervisará los ingresos. Cancela una nueva ola de ataques pero mantiene la flota cerca.
En un giro histórico que redefine la relación hemisférica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes una inversión masiva de 100 mil millones de dólares para reconstruir el devastado sector petrolero de Venezuela. El plan, presentado como una nueva etapa de cooperación tras la captura de Nicolás Maduro, incluye el control estadounidense sobre los ingresos petroleros y la convocatoria a las principales corporaciones energéticas del mundo, marcando el inicio de lo que sería una tutela económica directa de Washington sobre Caracas.
El Anuncio: Inversión Masiva y Control Estadounidense
A través de su red social Truth Social, Trump celebró la liberación de presos políticos en Venezuela y reveló el alcance de la nueva asociación:
- Anunció que «las principales petroleras del mundo invertirán al menos 100 mil millones de dólares» en la reconstrucción de la infraestructura petrolera y de gas del país, con el objetivo de modernizarla.
- Confirmó una reunión en la Casa Blanca con ejecutivos del sector para coordinar este esfuerzo.
- En una entrevista con Fox News, fue más allá al afirmar que su administración «estará a cargo del petróleo» de Venezuela, con el fin declarado de estabilizar la economía y garantizar que los ingresos «se administren en beneficio del pueblo venezolano».
Mecanismos de Control y las Tres Fases
El secretario de Energía, Chris Wright, detalló que los fondos generados por la venta de crudo se depositarán en cuentas bajo supervisión estadounidense. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que el plan se ejecutará en tres fases: estabilización, recuperación y transición, para reorganizar la industria y evitar un colapso total.
Este esquema confirma que, más que una simple inversión, se trata de un régimen de administración fiduciaria donde Washington controlará el flujo de caja del principal activo venezolano. La estatal PDVSA ya había confirmado el 7 de enero que mantiene negociaciones con EE.UU. para la venta de crudo bajo «criterios de legalidad y transparencia».
Contexto Político: De la Coerción a la Cooperación Forzada
El anuncio se produce menos de una semana después de la operación militar que capturó a Maduro y llevó a la presidenta interina Delcy Rodríguez al poder bajo la supervisión de facto de Washington.
- Trump anunció la cancelación de una segunda «ola de ataques» militares, pero aclaró que «todos los barcos permanecerán en su lugar por motivos de seguridad», manteniendo la presión naval.
- Como gestos políticos complementarios, destacó la liberación de presos políticos y el cierre del centro de detención «El Helicoide», al que llamó «una cámara de tortura».
- Anunció una próxima reunión con la líder opositora María Corina Machado, a quien agradeció haber dedicado su Premio Nobel de la Paz a su figura.
Una Redefinición Total del Poder
Este nuevo esquema representa un cambio sísmico en la política de EE.UU. hacia Venezuela, pasando de sanciones y aislamiento a una intervención económica directa y una tutela abierta. Analistas señalan que esto redefine completamente el equilibrio de poder interno, colocando la llave de la recuperación económica—y por tanto de la estabilidad política—firmemente en manos de Washington y sus socios corporativos.
La «reconstrucción» anunciada por Trump no es un acto de caridad, sino la consolidación de un control estratégico sobre las mayores reservas de crudo del mundo, bajo un nuevo gobierno interino que opera con un mandato claramente alineado con los intereses estadounidenses.
Resumen: El presidente Donald Trump anunció una inversión de $100 mil millones de dólares de petroleras internacionales para reconstruir la industria venezolana, declarando que su gobierno estará «a cargo del petróleo» y supervisará sus ingresos. El plan, de tres fases, se produce tras la captura de Maduro y la cancelación de nuevos ataques militares, e incluye gestos como la liberación de presos políticos.
Nota: Con este movimiento, Trump transforma una operación militar en un proyecto de ingeniería económica y política a gran escala. Más que reconstruir, se trata de re-fundar el sector petrolero venezolano bajo supervisión extranjera, cambiando para siempre la soberanía económica del país. Este «nuevo rumbo» consagra a Venezuela como un protectorado energético de EE.UU., cerrando el ciclo chavista con la confiscación de su principal recurso por parte del mismo poder que durante años denunció.














