La medida, presentada en un recorrido oficial, busca aliviar la crítica situación en la capital, pero contrasta con el deterioro y las pésimas condiciones que persisten en las funerarias del resto del país.
El gobierno cubano anunció la incorporación de 15 vehículos eléctricos a la flota de servicios necrológicos de La Habana. La presentación oficial se realizó durante un recorrido del presidente Miguel Díaz-Canel por instalaciones de la capital, en un intento por mostrar una respuesta tecnológica y «ecológica» a uno de los servicios públicos más colapsados y sensibles para la población.
Detalles de la medida en la capital:
- Características técnicas: Según Oscar Carvajal Serrano, director del Grupo Empresarial Automotor del Ministerio del Transporte (Mitrans), los nuevos vehículos cuentan con sistemas de recarga eléctrica convencional y mediante paneles solares instalados en su base de operaciones.
- Destino específico: La flota estará destinada de manera exclusiva a los servicios funerarios de La Habana.
- Contexto de anuncios paralelos: La noticia se enmarca en una serie de anuncios recientes sobre la rehabilitación de crematorios y funerarias en la capital, incluyendo reparaciones en los crematorios de Santiago de las Vegas y Guanabacoa.
El contraste con la realidad nacional:
Esta inversión en modernización para La Habana se produce frente a un panorama nacional desolador y bien documentado:
- Colapso generalizado: Los servicios funerarios en Cuba sufren un colapso sostenido debido a la falta crónica de mantenimiento de los vehículos, la escasez de combustible, la carencia de materiales para fabricar ataúdes y una gestión administrativa deficiente.
- Incidentes indignantes: En los últimos meses, se han reportado en varias provincias incidentes graves que ilustran la crisis, como:
- Féretros cayendo de carros fúnebres en plena vía pública debido al mal estado de los vehículos.
- Cuerpos que permanecen durante horas o incluso días sin ser recogidos o trasladados, por la inexistencia de transporte disponible.
- Traslados improvisados en vehículos inadecuados, faltando a la dignidad del difunto y a sus familiares.
- Desigualdad territorial: La medida habanera acentúa la desigualdad entre la capital y el interior del país. Mientras La Habana recibe una flota eléctrica nueva, en muchas otras provincias las familias continúan enfrentándose a la imposibilidad de acceder a un servicio funerario mínimamente digno, un derecho básico incluso en momentos de duelo.
Resumen: El gobierno cubano ha incorporado 15 carros fúnebres eléctricos a los servicios necrológicos de La Habana, presentándolo como una mejora tecnológica. Sin embargo, esta medida limitada a la capital contrasta brutalmente con el colapso total, los indignantes incidentes y la falta de recursos que caracterizan al mismo servicio en la mayoría de las provincias del país.
Nota: La modernización de un puñado de vehículos en la capital parece más un gesto simbólico y de relumbrón que una solución estructural a un problema humanitario de escala nacional. La crisis de los servicios funerarios es un reflejo más del deterioro general de la infraestructura y los servicios básicos en Cuba, donde incluso la dignidad en la muerte se ha convertido en un lujo geográficamente distribuido.














