Expertos y analistas señalan contradicciones en el discurso del vicepresidente, quien describió a los migrantes como «mano de obra barata» y al mismo tiempo como compradores masivos de propiedades.
El vicepresidente JD Vance desató una fuerte controversia esta semana tras afirmar en una entrevista con Fox News que los inmigrantes son responsables del alto costo de la vivienda en Estados Unidos, en declaraciones que expertos y críticos han calificado de inconsistentes, imprecisas y divisivas.
Durante su conversación con el presentador Sean Hannity, Vance acusó a los demócratas de basar su modelo económico en la «mano de obra barata» migrante, a la que describió en términos despectivos. Minutos después, vinculó directamente la crisis de vivienda con la llegada de inmigrantes: «Muchos jóvenes dicen que la vivienda es demasiado cara. ¿Por qué? Porque inundamos el país con 30 millones de inmigrantes ilegales que se apropiaron de casas que, por derecho, deberían pertenecer a ciudadanos estadounidenses».
La cifra de 30 millones mencionada por Vance carece de sustento en datos oficiales —las estimaciones reales son significativamente menores— y su lógica fue cuestionada por analistas. Expertos en economía y mercado inmobiliario señalaron la contradicción fundamental en su discurso: por un lado presenta a los inmigrantes como fuerza laboral vulnerable y «barata», y por el otro como un grupo con capacidad económica suficiente para adquirir propiedades de forma masiva y desplazar a compradores estadounidenses.
Organizaciones proinmigrantes y economistas recordaron, además, que una deportación masiva —política defendida por el ala de Vance— afectaría gravemente al sector de la construcción, donde los trabajadores migrantes representan una parte esencial de la mano de obra. Reducir drásticamente esta fuerza laboral frenaría la construcción de nuevas viviendas, profundizando la escasez y elevando aún más los precios.
La retórica del vicepresidente también contrasta con prácticas documentadas de la administración Trump, que ha utilizado programas de trabajadores temporales para cubrir empleos en propiedades vinculadas al expresidente.
Ante la creciente presión por la asequibilidad de la vivienda, la Casa Blanca ha propuesto medidas como hipotecas a 50 años, pero analistas políticos consideran que las declaraciones de Vance buscan capitalizar el malestar ciudadano sin ofrecer soluciones coherentes ni reconocer las causas estructurales del problema.
La falta de claridad en su mensaje —que mezcla narrativas incompatibles— ha generado desconcierto incluso entre sus bases, y refleja, según expertos, una estrategia de comunicación más enfocada en señalar chivos expiatorios que en resolver los desafíos económicos reales de los estadounidenses.














