La misión, dirigida por el Comando Sur, moviliza al portaaviones USS Gerald R. Ford y ha realizado más de 20 ataques letales; Venezuela responde con movilización de 200.000 soldados.
La administración del presidente Donald Trump ha anunciado formalmente el lanzamiento de la operación militar «Lanza del Sur» (Southern Spear), una iniciativa de gran envergadura presentada como una ofensiva contra el narcotráfico, pero que analistas interpretan también como un instrumento de presión geopolítica contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, hizo el anuncio a través de la red social X, declarando: «El presidente Trump ordenó actuar, y el Departamento de Guerra está cumpliendo. Esta misión defiende nuestra patria, expulsa a los narcoterroristas de nuestro hemisferio y la protege de las drogas que están matando a nuestra gente».
La operación estará dirigida por el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), cuya área de responsabilidad abarca 31 países y territorios de América Latina y el Caribe. Aunque no se han proporcionado detalles tácticos específicos, el despliegue incluye el portaaviones USS Gerald R. Ford —el más avanzado de la flota estadounidense— junto a destructores, fuerzas anfibias y aeronaves de combate.
En paralelo al anuncio, Estados Unidos ha intensificado sus acciones militares directas en la región. Según reportes de CNN, se han ejecutado al menos veinte ataques contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico, resultando en aproximadamente 80 fallecidos. Estas operaciones letales han generado cuestionamientos sobre su fundamento legal y transparencia.
La respuesta del gobierno venezolano fue inmediata. El presidente Nicolás Maduro acusó a Washington de utilizar «narrativas falsas» para justificar su militarización en la región, mientras que su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, calificó la operación como un «vulgar ataque contra la soberanía y la paz». Caracas movilizó 200.000 efectivos militares en ejercicios de defensa nacional.
Expertos regionales han expresado escepticismo sobre los objetivos declarados de la operación. Elizabeth Dickinson, del International Crisis Group, señaló que «un portaaviones no aporta nada útil para combatir el narcotráfico», sugiriendo que el verdadero propósito sería ejercer presión política sobre el gobierno de Maduro.
Con la Operación Lanza del Sur, la administración Trump consolida el mayor despliegue militar estadounidense en América Latina en décadas, planteando serias interrogantes sobre su impacto en la estabilidad regional, el respeto a la soberanía de los países y los límites del uso de la fuerza en aguas internacionales.














