Una denuncia anónima y urgente revela una versión contraria a la oficial: el joven detenido estaría siendo señalado por un crimen que no cometió. Exigen a las autoridades de Guantánamo que investiguen al verdadero presunto culpable.
Una denuncia grave y documentada recibida por nuestra redacción expone un error judicial de proporciones alarmantes en el caso del asesinato del profesor Rolando Castellví en Guantánamo. Las autoridades, en lugar de capturar al verdadero homicida, han detenido y acusado a un joven inocente: Yorvis González Ramírez. Este no es un simple señalamiento, es la evidencia de una investigación policial fallida, negligente y potencialmente prejuiciada.
No se trata de una «duda» o una «versión alternativa». Se trata de hechos incompatibles. Mientras el profesor Castellví era apuñalado en la Escuela Vocacional «José Maceo», Yorvis González Ramírez yacía golpeado y grave tras ser agredido con una pata de cabra en un lugar completamente distinto: la rotonda de Guantánamo. La línea temporal y geográfica desmonta por completo la acusación policial.
Los hechos que la Policía de Guantánamo está ignorando (o ocultando):
- Agresión documentada y ajena al crimen: El 25 de noviembre, hacia la medianoche, Yorvis fue víctima de un intento de homicidio premeditado en la rotonda. Fue atraído, empujado y golpeado en la cabeza con una herramienta contundente. Un testigo (su amigo) intervino y recibió los golpes. Este evento, con sus propios agresores («Lele» y «Pequeño»), es un crimen independiente que la policía parece haber borrado del mapa para encajar a Yorvis como chivo expiatorio.
- El verdadero nombre del presunto asesino: La denuncia no se limita a defender al inocente; señala con nombre y apellidos al presunto responsable material: Leonel Carvajal. Mientras la policía gasta recursos en sostener una acusación falsa, el individuo señalado por la comunidad como el verdadero agresor del profesor permanece impune y sin ser investigado. Esto ya no es un error, es una complicidad con la impunidad.
- Negligencia médica y tortura por omisión: Yorvis González Ramírez, además de sufrir una detención injusta, no está recibiendo la atención médica urgente que requiere. Sufre secuelas del grave traumatismo craneal (dolores de cabeza incapacitantes) y el Estado, al tenerlo bajo custodia, es directamente responsable de su integridad física. Su deterioro en una celda es una forma de tortura.
Exigencia formal e ineludible a las autoridades:
Esta redacción, en solidaridad con la familia de Yorvis y en demanda de justicia real para el profesor Castellví, EXIGE a la Jefatura de la Policía en Guantánamo, la Fiscalía Provincial y los órganos de gobierno del Municipio y la Provincia:
- La INMEDIATA LIBERACIÓN de Yorvis González Ramírez y la archivación de todos los cargos en su contra.
- La APERTURA URGENTE DE UNA INVESTIGACIÓN rigurosa y transparente sobre Leonel Carvajal, con todos los recursos que no se emplearon en el caso real.
- La INVESTIGACIÓN INTERNA Y SANCIÓN de los oficiales y mandos responsables de esta detención arbitraria y falsa acusación, por violación flagrante del procedimiento.
- Garantizar ATENCIÓN MÉDICA ESPECIALIZADA E INMEDIATA a Yorvis González, y permitir una evaluación forense independiente de sus lesiones.
- Rendir CUENTAS PÚBLICAS sobre este monumental error que ha dañado la credibilidad de la institución y ha victimizado dos veces: a la familia Castellví y a un inocente.
Resumen: La policía de Guantánamo cometió un error garrafal. Detuvo a un joven (Yorvis González) que fue agredido en otro lugar la misma noche del crimen, ignorando una pista con nombre propio (Leonel Carvajal). Esta no es una investigación defectuosa; es una injusticia institucionalizada. La libertad del inocente y la captura del verdadero culpable son demandas no negociables.
Nota: La ciudadanía de Guantánamo y la nación entera están observando. No se puede construir la paz social sobre los cimientos podridos de una injusticia. O las autoridades rectifican este escándalo con hechos contundentes y transparentes, o quedarán registradas como cómplices de un encubrimiento que mancha la memoria del profesor Rolando Castellví y niega el derecho a la justicia de un inocente.














