Un trabajador de la institución relata que no les pagan las horas completas, les eliminan beneficios básicos y son ignorados al reclamar.
Un nuevo testimonio, que proviene de alguien que afirma laborar en el Parque Zoológico de Bayamo, ha salido a la luz para denunciar condiciones laborales abusivas y negligencia administrativa por parte de los directivos. El denunciante, quien insiste en proteger su identidad, describe un patrón de incumplimiento que afecta el sustento de los empleados.
Los principales puntos de la denuncia son:
- Incumplimiento en el pago de salarios: La queja central radica en que no les llega el dinero completo al cobrar. El motivo, según expone, es que las horas trabajadas por el personal no son reportadas correctamente a la administración superior, lo que resulta en nóminas inferiores a lo legalmente establecido.
- Inacción de los mandos directos: El trabajador señala a dos figuras específicas por su desidia:
- Julio Pardo: Identificado como el jefe inmediato del área de los guardias o seguridad, a quien se acusa de no realizar la función que le corresponde para solucionar los problemas de reporte de horas.
- El director (Enrique Dámaso): Se afirma que, a pesar de las reclamaciones, el director de la institución «tampoco hace nada», generando una sensación de impotencia y abandono («es como hablar con nadie»).
- Trato denigrante y eliminación de beneficios: Más allá del aspecto económico, el denunciante describe un ambiente laboral hostil, afirmando que «los tratan como unos perros». Además, relata que un beneficio cotidiano como una «java» (presumiblemente una jarra de agua o una ración de alimentos) que antes recibían, les ha sido suprimido sin explicación.
Resumen: Un empleado del Zoológico de Bayamo denuncia, bajo estricta condición de anonimato, que la dirección no reporta sus horas reales de trabajo, causando pagos incompletos, les ha quitado un beneficio básico y los somete a un maltrato constante. Su objetivo es poder continuar revelando información.
Nota: Este testimonio agrega una capa crítica de abuso laboral directo al ya complejo caso de presunta corrupción administrativa en el zoológico. La exigencia de confidencialidad refleja un temor palpable a represalias por parte de la misma dirección denunciada.














