Un ciudadano anónimo señala a Ernesto Palmero (jefe de transporte) y a Anabel Bello (jefa de informática), ambos trabajadores de una empresa de la industria azucarera, por presunto enriquecimiento ilícito. El denunciante afirma que la pareja utiliza el transporte de la empresa para sus salidas matrimoniales en medio de la crisis de combustible, y que el combustible lo pagan con una tarjeta a nombre de ella “en dinero americano”. Reportes del MININT confirman redes de desvío de combustible en todas las provincias .
Un ciudadano anónimo ha contactado a nuestra redacción para denunciar a un jefe de transporte y a su esposa, ambos trabajadores de una empresa de la industria azucarera, por presuntos actos de corrupción y enriquecimiento ilícito.
El denunciante identifica a los señalados como Ernesto Palmero (jefe de transporte) y Anabel Bello (jefa de informática).
«Seguido de un jefe de transporte que a su vez es el esposo de la jefa de informática de la misma empresa. Quienes en el peor de los momentos de escasez de combustible utilizan el transporte de él para sus salidas matrimoniales.»
Combustible pagado “en dinero americano”
El denunciante cuestiona la procedencia de los fondos con los que la pareja costea el combustible para sus viajes personales.
«Diciendo que el combustible es comprado por una tarjeta a nombre de ella y en dinero americano.»*
El MININT ha confirmado que las redes de desvío de combustible operan en todas las provincias del país .
Casa de 150,000 pesos: un patrimonio inexplicable
El ciudadano señala que la pareja ha adquirido una vivienda cuyo valor está muy por encima de lo que podrían pagar con sus salarios.
«Y recientemente se compraron una casa de ciento cincuenta mil pesos cubanos. Dos trabajadores que sólo para comer no les alcanza su salario.»*
Resumen:
Un ciudadano anónimo denuncia a Ernesto Palmero (jefe de transporte) y Anabel Bello (jefa de informática), trabajadores de la industria azucarera, por presunto enriquecimiento ilícito. La pareja utiliza el transporte de la empresa para salidas personales en plena crisis de combustible, y recientemente adquirió una casa valorada en 150,000 pesos, una suma inalcanzable para sus salarios.
Nota final:
Dos trabajadores de la industria azucarera, un jefe de transporte y una jefa de informática, se compran una casa de 150,000 pesos. Tienen una tarjeta para pagar combustible “en dinero americano”. Utilizan el camión de la empresa para sus paseos románticos. No se sabe de dónde sale ese dinero americano, no se sabe cómo pagan esa casa, no se sabe por qué la empresa les permite usar el transporte como si fuera suyo.
La Fiscalía y la Contraloría tienen la palabra.













