Un ciudadano anónimo expresa su frustración ante la contradicción del sistema de pago en Cuba: los salarios se depositan en tarjetas magnéticas, los bancos no entregan efectivo, y los trabajadores por cuenta propia (TCP) se niegan a aceptar transferencias. “¿Cómo vamos a comprar?”, se pregunta. Esta denuncia refleja un problema generalizado que ha sido documentado por la prensa independiente, donde la falta de liquidez y la resistencia de los comercios a la bancarización generan un círculo vicioso que impide a la población acceder a bienes básicos .
Un ciudadano anónimo ha contactado a nuestra redacción para expresar su frustración ante lo que califica como un círculo vicioso del sistema de pagos en Cuba.
El denunciante, que solicita mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, plantea una pregunta que refleja el sentir de muchos cubanos.
“Si ya no pagan en efectivo, ¿cómo vamos a pagar si los TCP no cogen transferencia?”
“¿Cómo vamos a comprar?”
El ciudadano explica que los trabajadores cobran sus salarios por tarjeta, que los bancos no entregan efectivo, y que los comercios se niegan a aceptar pagos electrónicos.
“¿Cómo vamos a comprar?”*
El círculo vicioso de la bancarización
La denuncia refleja un problema estructural. El gobierno ha impulsado la bancarización para reducir el uso de efectivo. Los salarios se depositan en tarjetas, pero los bancos no tienen suficiente efectivo para los retiros. Al mismo tiempo, muchos trabajadores por cuenta propia y pequeñas empresas se niegan a aceptar transferencias, argumentando falta de conexión, límites de transacciones o simplemente porque prefieren el efectivo para operar en la economía informal. El resultado es que los consumidores no pueden comprar bienes básicos con el dinero que tienen en el banco.
Resumen:
Un ciudadano anónimo denuncia la contradicción del sistema de pagos en Cuba: los salarios se pagan por tarjeta, no hay efectivo en los bancos, y los TCP no aceptan transferencias. “¿Cómo vamos a comprar?”, se pregunta.
Nota final:
El ciudadano que ha escrito esta breve denuncia ha resumido en dos frases el caos del sistema de pagos en Cuba. Los trabajadores cobran por tarjeta. Los bancos no dan efectivo. Los comerciantes no aceptan transferencia. El círculo se cierra. El trabajador se queda sin poder comprar comida.
Las autoridades del Banco Central de Cuba tienen la palabra.














