Ashley Wasielewski, de 46 años, fue rociada con un líquido corrosivo por un desconocido mientras caminaba en Savannah. Las autoridades buscan a un sospechoso visto con una sudadera con un conejo blanco.
Una mujer de Georgia se encuentra luchando por su vida después de sufrir un brutal y aparentemente aleatorio ataque con un químico tóxico mientras realizaba una caminata nocturna en un parque público. Ashley Wasielewski, de 46 años, resultó con graves quemaduras de segundo y tercer grado en más de la mitad de su cuerpo, incluyendo el rostro, el cuero cabelludo, las manos y las piernas, después de que un desconocido se acercara por detrás y vertiera un líquido corrosivo sobre su cabeza.

El ataque ocurrió la noche del miércoles 10 de diciembre de 2025, en el Forsyth Park de Savannah. Según relatos de sus familiares y amigos cercanos, Wasielewski acababa de asistir a un programa navideño en una iglesia cercana y decidió dar unas vueltas caminando por el parque, una rutina habitual para ella. Fue entonces cuando, sin provocación alguna, un individuo se le aproximó por la espalda y le arrojó la sustancia química.

«Ella al instante dijo algo como: ‘¿Por qué me echas agua encima?’ Y luego su piel comenzó a quemarse», narró su amigo cercano Connor Milam. La reacción fue inmediata y devastadora. El químico quemó su piel, consumió su ropa y llegó a derretir el llavero de su auto que llevaba en el bolsillo. Wasielewski soltó un «grito espeluznante» de agonía. «Miró hacia abajo y sus pantalones comenzaban a quemarse sobre su cuerpo. Empezó a gritar», añadió Milam. «No la robaron. No le quitaron nada. Esta fue una persona al azar en el parque que se tomó la molestia de desfigurar a otro ser humano».
La víctima fue trasladada de urgencia al Augusta Burn Center, un centro especializado en quemaduras, donde permanece hospitalizada en condición grave. Su hijo, Westley Wasielewski, declaró que se enteró del ataque a través de un buen samaritano que auxilió a su madre, y que pudo escuchar sus gemidos de dolor durante la llamada telefónica. «No sabemos quién lo hizo», expresó el consternado hijo. «Ella no tiene enemigos. Es amiga de todos». Familiares y amigos describieron a Ashley como una persona generosa y comprometida con su comunidad, que a menudo se ofrecía como voluntaria y ayudaba a personas sin hogar proporcionándoles artículos esenciales.

Las autoridades han lanzado una investigación a gran escala para localizar al agresor, quien hasta ahora parece haber actuado sin motivo aparente y sigue prófugo. La policía de Savannah, trabajando en conjunto con el FBI, está analizando para identificar el químico preciso utilizado en el ataque, lo que podría ofrecer pistas sobre el perpetrador. Como medida preventiva, se han desplegado patrullas adicionales en los parques de la ciudad.
La principal pista pública es la imagen de una persona de interés captada en cámaras de videovigilancia. El individuo fue visto vistiendo pantalones de mezclilla (blue jeans) y una sudadera con capucha oscura que tenía estampado un conejo blanco de dibujos animados. Las autoridades han hecho un llamado a la comunidad para que proporcione cualquier información que pueda ayudar a identificarlo.

El alcalde de Savannah, Van Johnson, abordó públicamente el caso en una publicación en Facebook el jueves, asegurando que el Departamento de Policía está tratando el caso «con la máxima urgencia». No obstante, en un intento por calmar los temores de la población, añadió: «Si bien este ataque es profundamente preocupante, actualmente no hay información que indique una amenaza más amplia o continua para el público».
El ataque ha conmocionado a la comunidad de Savannah, una ciudad conocida por su histórica tranquilidad y sus espacios verdes. La naturaleza aleatoria, cruel y desfigurante del crimen, cometido contra una mujer que simplemente disfrutaba de una caminata nocturna después de una actividad religiosa, ha generado incredulidad y temor. El caso pone de relieve los desafíos para prevenir actos de violencia impredecibles en espacios públicos abiertos y la dificultad de las fuerzas del orden para rastrear a agresores que no dejan un rastro de motivos convencionales, como robo o venganza personal. Mientras Ashley Wasielewski se recupera de sus terribles heridas, la cacería por el individuo de la sudadera con el conejo blanco continúa.
Resumen: Ashley Wasielewski, una mujer de 46 años descrita como generosa y voluntaria, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en más de la mitad de su cuerpo tras ser atacada con un químico corrosivo por un desconocido mientras caminaba en el Forsyth Park de Savannah, Georgia. El ataque, aparentemente aleatorio y sin robo, ocurrió después de que ella asistiera a un evento navideño en una iglesia. La policía y el FBI buscan a una persona de interés vista con una sudadera con capucha oscura y un conejo blanco, mientras analizan la sustancia utilizada. El alcalde calificó el caso de máxima urgencia, pero dijo no ver una amenaza broader para el público.














