La presidenta venezolana asegura que el narcotráfico y los DDHH fueron «excusa» para la intervención, mientras PDVSA confirma diálogos comerciales con Washington. A la vez, lanza dardos contra la «oposición fascista».
En un discurso cargado de señales contradictorias, la presidenta venezolana Delcy Rodríguez afirmó este miércoles que las verdaderas razones de la intervención estadounidense que capturó a Nicolás Maduro no fueron el narcotráfico ni los derechos humanos, sino el petróleo. Sus declaraciones se produjeron en medio de la revelación de que la estatal PDVSA ya mantiene negociaciones comerciales con Estados Unidos, apenas cuatro días después de los bombardeos, y mientras otro alto funcionario eleva drásticamente el número de fallecidos en el ataque.
La Acusión Central: «Una Excusa» para el Petróleo
Ante una comisión de diputados en el Palacio de Miraflores, Rodríguez se refirió al «secuestro» de Maduro como «una mancha» que contamina la relación bilateral y desveló lo que, a su juicio, es el móvil real de Washington:
- «El narcotráfico y los derechos humanos eran una excusa… porque el motivo real es el petróleo venezolano», afirmó categóricamente.
- Subrayó que Venezuela es una «potencia energética» y que eso le ha traído problemas «debido a la voracidad energética del norte global».
- Sin mencionar directamente a Trump, comentó veladamente el anuncio del mandatario estadounidense sobre que los ingresos petroleros venezolanos se usarían para comprar productos de EE.UU., diciendo que «no es extraordinario» que existan relaciones económicas entre ambos países.
La Contradicción: Soberanía vs. Negociaciones Inmediatas
El discurso de soberanía chocó frontalmente con un hecho práctico revelado el mismo día: la petrolera estatal PDVSA informó de la existencia de negociaciones comerciales con Estados Unidos.
- Este movimiento, a solo cuatro días de los bombardeos y la captura de Maduro y Cilia Flores, es interpretado como una nueva imposición de la administración Trump, que busca redirigir el flujo del crudo venezolano.
- Rodríguez intentó equilibrar este hecho afirmando que «no habrá inversiones tuteladas» y que Venezuela debe tener relaciones con todos los países del hemisferio, insistiendo en que «los recursos energéticos deben estar al servicio de nuestro desarrollo».
El Ataque a la Oposición y la Nueva Cifra de Fallecidos
Paralelamente a su acercamiento económico implícito, Rodríguez endureció su retórica política interna, dirigiéndose por primera vez de manera directa a la oposición:
- Acusó a «el fascismo» opositor de haber apoyado e impulsado «la herida del 3 de enero» (la intervención).
- Afirmó que «no se puede permitir un Parlamento al servicio de gobiernos extranjeros» y condenó «expresiones sociales fascistas».
- Ofreció un «diálogo que sane la herida», pero condicionándolo a sanar un daño que, según ella, fue causado con apoyo opositor.
Casi en paralelo, el otro poder fuerte del gobierno, Diosdado Cabello, elevó notablemente la cifra oficial de víctimas del ataque del 3 de enero. En su programa Con el mazo dando, afirmó que el número de fallecidos es de 100, muy por encima de las 56 bajas militares venezolanas y cubanas confirmadas hasta ahora, más dos mujeres civiles.
Un Relato de Lealtad y una Agenda en Conflicto
Cabello también aportó un detalle novelado del operativo, asegurando que los estadounidenses no planeaban llevarse a Cilia Flores, pero que ella, por lealtad a Maduro, exigió: «Si le llevan a él, llévenme a mí también», acción que, según él, «le salvó la vida».
Este conjunto de declaraciones pinta un gobierno en una encrucijada: dispuesto a negociar económicamente con su agresor para salvaguardar el flujo de petróleo, mientras radicaliza su discurso contra la oposición interna y construye una narrativa de resistencia épica y sacrificio para consumo doméstico.
Resumen: La presidenta venezolana Delcy Rodríguez acusó a EE.UU. de usar el narcotráfico y los DDHH como «excusa» para apoderarse del petróleo, en un discurso donde también confirmó negociaciones comerciales de PDVSA con Washington. Simultáneamente, atacó a la «oposición fascista» por apoyar la intervención, mientras Diosdado Cabello elevó a 100 la cifra de fallecidos en el ataque.
Nota: El mensaje dual de Rodríguez—abrir la llave petrolera a negociaciones mientras se vilipendia a la oposición como traidora—revela la prioridad del chavismo post-Maduro: asegurar la renta económica que sostiene al régimen, incluso tratando con el «imperio», mientras se cierra filas internamente atribuyendo toda la culpa a adversarios políticos. Esta pragmática energética choca con la retórica antiimperialista, exponiendo las contradicciones de un gobierno que intenta sobrevivir a su momento más crítico.














