José Miguel Costafreda Román, de 29 años, fue atacado por la espalda por dos hombres en moto; testigos sugieren que la causa pudo ser el rechazo a pagar extorsión a bandas criminales
Un joven cubano de 29 años, identificado como José Miguel Costafreda Román, natural de Santiago de Cuba, fue asesinado a tiros la noche del martes dentro de la barbería donde trabajaba en la ciudad de Tecolutilla, estado de Tabasco, México. Según reportes preliminares y testigos, dos sujetos arribaron al lugar en una motocicleta, ingresaron al local y dispararon al menos tres veces por la espalda al joven, para luego huir del lugar. Paramédicos que acudieron al sitio solo pudieron certificar su fallecimiento.
Costafreda Román se había establecido en México después de ser deportado desde Estados Unidos, donde tenía antecedentes penales en el estado de Florida por delitos cometidos en Tampa durante 2024. En Tabasco, llevaba meses trabajando como barbero, intentando rehacer su vida lejos de Cuba. Hasta el momento, las autoridades mexicanas no han ofrecido información oficial detallada sobre el crimen ni reportado detenciones relacionadas.
Periodistas locales, como María Albert Hernández, señalaron al diario 14ymedio que el móvil del asesinato pudo estar relacionado con la negativa de la víctima a pagar el «derecho de piso», una extorsión habitual que bandas criminales imponen a pequeños comercios en la región para permitirles operar. Este crimen evidencia la extrema vulnerabilidad en la que viven cientos de migrantes cubanos en México, atrapados entre la precariedad económica y la violencia del crimen organizado, lejos de su país de origen y, en muchos casos, sin redes de protección sólidas.
Resumen: Un joven cubano, deportado previamente desde Estados Unidos, fue ejecutado dentro de su barbería en Tabasco, México, en un crimen que podría responder a una extorsión criminal no pagada.
Nota: El asesinato de Costafreda subraya los riesgos extremos que enfrentan los migrantes cubanos en tránsito o asentados en México, donde la combinación de falta de estatus regular y la presencia de grupos delictivos los convierte en blancos fáciles para la violencia.














