Las movilizaciones, convocadas por el príncipe heredero exiliado Reza Pahlavi y alimentadas por una crisis económica profunda, se extienden a más de 100 ciudades y enfrentan una dura represión.
Irán enfrentó una noche de severas protestas y disturbios generalizados este jueves, caracterizados por un apagón total de internet ordenado por el gobierno y la quema de edificios, incluidas mezquitas, en barrios de la capital, Teherán. Las movilizaciones, que según organizaciones de derechos humanos se han extendido a más de 100 ciudades en las 31 provincias del país, representan uno de los mayores desafíos al liderazgo clerical en décadas y fueron impulsadas por un llamado a la acción del príncipe heredero exiliado, Reza Pahlavi.
La jornada marcó un punto de escalada en el descontento nacional, agravado por el colapso de la moneda iraní (rial), una inflación galopante y el impacto de las sanciones internacionales. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, las protestas han dejado un saldo de al menos 41 personas fallecidas y más de 2,270 detenidas. Videos ampliamente difundidos en redes sociales antes del corte de internet mostraron multitudes en las calles, incendios en los barrios de Gholhak y Sa’adat Abad, y escucharon consignas como «¡Muerte al dictador!» y «¡Muerte a la República Islámica!», dirigidas contra el líder supremo, ayatolá Ali Khamenei.
Reza Pahlavi, hijo del último sha derrocado en 1979, ha intentado capitalizar el vacío de liderazgo opositor. En un video publicado en la red social X, convocó protestas para las 8:00 p.m. del jueves y viernes, declarando: «La gran nión de Irán tiene los ojos del mundo sobre ella. Salgan a las calles y, como un frente unido, expresen sus demandas». Su llamado obtuvo una respuesta masiva, siendo esta la primera vez que la ciudadanía responde de forma tan contundente a sus convocatorias.
La respuesta estatal ha sido contundente. Empresas de monitoreo como Cloudflare y NetBlocks confirmaron que el apagón de internet fue causado por interferencias deliberadas del gobierno iraní, una táctica habitual para sofocar la organización y la difusión de información. Además, el diario conservador Kayhan publicó un video advirtiendo que las fuerzas de seguridad utilizarían drones para identificar a los manifestantes. Mientras tanto, los medios estatales insistieron en que las ciudades permanecían en calma.
La crisis económica es el detonante central. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, declaró que «la economía iraní está al borde del colapso», en parte debido a las sanciones estadounidenses. Desde Berlín, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, condenó el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes.
Resumen: Irán vive una nueva y violenta ola de protestas nacionales, con cortes de internet e incendios en Teherán, tras el llamado del exiliado Reza Pahlavi. El descontento, alimentado por una severa crisis económica y represión, ha dejado decenas de muertos y miles de detenidos, desafiando abiertamente al régimen teocrático.
Nota: Las protestas evidencian una peligrosa conjunción: un malestar económico insostenible que erosiona la base social del régimen y la emergencia de una figura opositora en el exilio capaz de movilizar a sectores de la población, desafiando el monopolio del discurso y la represión del Estado en un contexto de máxima tensión geopolítica.














