a creadora de contenido Ana de Cuba expone en redes los límites absurdos del sistema: solo puede extraer 120,000 pesos al mes, por lo que tardaría 10 meses en recuperar su dinero.
La ya de por sí compleja relación de los cubanos con el sistema financiero tiene un nuevo caso emblemático de frustración y despojo. Ana de Cuba, una conocida creadora de contenidos digitales en la isla, ha denunciado públicamente a través de un video en sus redes sociales que las instituciones bancarias estatales le están impidiendo acceder a su propio dinero. El caso ilustra las draconianas restricciones y la arbitrariedad que caracterizan al sistema bancario controlado por el Estado, en medio de una crisis de liquidez y desconfianza sin precedentes.
El problema comenzó cuando Ana se vio obligada a depositar en su cuenta bancaria la suma de 1,200,000 pesos cubanos (CUP). Tras realizar el depósito, descubrió la existencia de un límite de extracción mensual fijado en apenas 120,000 CUP. Esto significa que, para poder retirar la totalidad del dinero que ella misma ingresó, necesitaría hacer cola en el banco cada mes durante diez meses consecutivos, suponiendo que el límite no cambiara y que el dinero mantuviera su valor en un contexto hiperinflacionario.
Los múltiples obstáculos en cadena:
La denuncia de Ana de Cuba no se limita al límite mensual, sino que detalla un entramado de trabas que hacen casi inútil tener dinero en el banco:
- Límite diario en cajeros aún más bajo: Además del tope mensual, los cajeros automáticos —cuando funcionan— imponen un límite diario de retiro aún menor, forzando a los usuarios a hacer largas y frecuentes colas en las ventanillas bancarias para acceder a pequeñas fracciones de su capital.
- Bloqueo arbitrario de la tarjeta: Ana reveló que su tarjeta de débito ha sido «desactivada» sin explicación alguna. «Nadie me explica por qué, si no he hecho nada irregular este mes», afirmó. Esta práctica de bloquear cuentas o tarjetas sin previo aviso ni justificación clara es una queja recurrente entre los cubanos.
- Imposibilidad de transferir: La opción de transferir electrónicamente el dinero a otra cuenta o utilizarlo para pagos también se ve bloqueada, dejando los fondos completamente congelados en un limbo digital.
El contexto de una «bancarización forzosa» en medio del caos:
Este caso se enmarca en la política gubernamental de impulsar, de manera casi forzosa, el uso de tarjetas bancarias y transferencias electrónicas. El régimen argumenta que esta medida busca modernizar la economía y combatir la evasión. Sin embargo, la realidad es muy diferente:
- Infraestructura colapsada: La isla sufre apagones eléctricos constantes y prolongados, y la conectividad a internet es lenta, inestable y costosa. Esto hace que las transacciones electrónicas fallen a diario, dejando a personas sin poder pagar en establecimientos o acceder a sus fondos.
- Falta de efectivo: Existe una grave escasez de billetes y monedas en circulación, lo que genera una paradoja absurda: la gente tiene dinero «en el banco» pero no puede obtener el efectivo necesario para comprar en los mercados agrícolas, pagar el transporte o realizar cualquier transacción cotidiana que no acepte tarjeta (la mayoría).
- Desconfianza total: Medidas como los límites de retiro y los bloqueos arbitrarios destruyen por completo la confianza en el sistema bancario. Los cubanos perciben, no sin razón, que el Estado está secuestrando su dinero, imponiendo un corralito encubierto que les impone usar sus ahorros a cuentagotas, mientras la inflación devora su valor.
Un síntoma de la crisis económica y de control:
La indignación que ha generado el caso de Ana de Cuba en las redes sociales es un reflejo del malestar generalizado. Las quejas por bloqueos de cuentas, límites de extracción inexplicables, demoras eternas en las transferencias y la imposibilidad de acceder al efectivo se han vuelto cotidianas en toda la isla. Para muchos, esto no es un error del sistema, sino una característica: un mecanismo de control sobre los escasos recursos financieros de la población.
Miles de cubanos se encuentran atrapados en esta paradoja: tienen un saldo digital en sus cuentas que no pueden usar plenamente, mientras enfrentan una aguda escasez de efectivo en un país donde la economía informal y en efectivo sigue siendo la que realmente mueve la vida diaria. El dinero de Ana de Cuba, y el de muchos otros, está visible en una pantalla, pero resulta inaccesible en la práctica, en lo que constituye una metáfora perfecta de una economía que exhibe números pero no ofrece soluciones ni libertad a sus ciudadanos.
Resumen: La influencer Ana de Cuba denunció que, tras depositar 1.2 millones de pesos cubanos obligatoriamente en su cuenta, el banco estatal le impone un límite de retiro de solo 120,000 pesos mensuales, por lo que necesitaría 10 meses para recuperar su dinero. Además, su tarjeta fue desactivada sin explicación. El caso expone las duras restricciones y la arbitrariedad del sistema bancario cubano, que en medio de apagones y escasez de efectivo, limita el acceso de las personas a sus propios ahorros.
Video en Instagram
Nota: Este «corralito digital» forzoso evidencia cómo el control estatal sobre las finanzas personales se ha convertido en un instrumento más de represión económica, atrapando a los cubanos entre el dinero que no pueden tocar y la necesidad diaria de efectivo que no tienen.













