El capitán Yoel Pérez Tabares, fallecido en la operación contra Maduro, es señalado por una víctima como el oficial que dirigió su interrogatorio y seguimiento por la Seguridad del Estado en Cuba.
6 de enero de 2026. Mientras el gobierno cubano rinde homenaje a los 32 militares fallecidos en la operación estadounidense en Venezuela, ha salido a la luz un testimonio que cuestiona el pasado de uno de ellos. Yoel Pérez Tabares, de 48 años y con rango de capitán, ha sido identificado por un ciudadano cubano como un oficial represor que dirigió su interrogatorio, amenazó con prisión y mantuvo un seguimiento constante contra él y su familia en la isla.
🗣️ El Testimonio de la Víctima: «Días de Angustia»
La denuncia fue difundida por el periodista Mario J. Pentón en la red social X. El denunciante, cuyo nombre no se revela por seguridad, relató su experiencia:
- Citación e Interrogatorio (Octubre 2020): Fue citado e interrogado durante más de tres horas por la PNR, acusado de colocar un cartel «contra la Revolución». Afirma que las acciones fueron dirigidas por el capitán Yoel Pérez Tabares.
- Amenazas y Vigilancia: El oficial lo amenazó con prisión y quedó bajo vigilancia de la Seguridad del Estado durante seis meses.
- Nueva Detención (11J): Fue retenido nuevamente durante las protestas del 11 de julio de 2021.
- Acoso Laboral y Familiar: Agentes acudieron a su centro de trabajo para desacreditarlo, casi perdiendo su empleo. El miedo lo obligó a crear un perfil anónimo en redes.
- Daño Psicológico: Responsabiliza a Pérez Tabares del daño emocional y psicológico sufrido por él y su familia tras meses de intimidación.
😐 Reacción a la Muerte del Oficial: «Satisfacción Personal»
Al conocerse la muerte de Pérez Tabares en Caracas, el denunciante afirmó no sentir alegría, sino una «satisfacción personal» por haber confirmado la identidad de quien, según él, fue uno de sus represores. Esta reacción compleja refleja el trauma del acoso político.
⚔️ Debate sobre el Rol de los Militares Cubanos en el Exterior
La revelación reaviva un debate incómodo: ¿Cuál es el verdadero rol de los miles de militares y colaboradores cubanos desplegados en Venezuela?
- Narrativa Oficial (Cuba): Son presentados como «colaboradores», «asesores», «médicos» o «héroes internacionalistas» que prestan ayuda.
- Narrativa Crítica (Opositores y ONG): Muchos de estos efectivos son miembros de los cuerpos de seguridad e inteligencia (MININT) con entrenamiento en control político y represión, exportando un modelo de vigilancia y control a países aliados.
La denuncia apunta directamente a esta segunda interpretación, presentando a Pérez Tabares no como un héroe caído, sino como un agente represor cuya muerte en una misión extranjera expone la doble función de estos contingentes.
💀 La Frase que Resume el Conflicto: «No son héroes. Son represores»
El mensaje difundido por Pentón, y que resume el sentir de muchas víctimas, concluye de forma contundente: «No son héroes. Son represores». Esta frase sintetiza el choque absoluto entre la narrativa estatal y la experiencia de los perseguidos políticos.
Resumen: Un testimonio personal ha revelado que el capitán cubano Yoel Pérez Tabares, muerto en Caracas, era señalado por una víctima como un represor que dirigió su interrogatorio y acoso por la Seguridad del Estado en Cuba. Esta denuncia pone en evidencia la doble cara de muchos efectivos cubanos en el exterior: presentados como héroes internacionalistas por su gobierno, pero percibidos como exportadores de represión política por sus víctimas. El caso abre un debate sobre la verdadera naturaleza de la colaboración militar cubana en Venezuela.
Nota: Esta historia humaniza, desde el lado de la víctima, la fría lista de 32 nombres militares. Muestra que la muerte en un evento geopolítico no borra el historial personal ni las acciones cometidas en el nombre del Estado. Para el gobierno cubano, Pérez Tabares es un mártir; para este denunciante, era su verdugo. Esta contradicción es el núcleo de un conflicto mayor sobre memoria, justicia y la exportación de modelos de control político. La muerte en Caracas no lo redime, sino que lo expone.














