El gobierno presenta la llegada como parte de la rotación habitual, pero omite referirse a la seguridad de los miles de cubanos que aún permanecen en Venezuela ante la escalada de amenazas militares en la región.
Un vuelo de la aerolínea venezolana Conviasa aterrizó este viernes en el Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero con 220 colaboradores de la salud cubanos procedentes de Venezuela. Mientras las fuentes oficiales presentan el retorno como una rutina de fin de misión o vacaciones, el hecho ocurre en un contexto de creciente tensión política y militar en el Caribe, marcado por el silencio absoluto del gobierno cubano sobre la situación y las medidas de protección para los miles de cooperantes que aún permanecen en territorio venezolano.
La narrativa oficial vs. el contexto real:
La Brigada Médica Cubana en Venezuela y las autoridades aeroportuarias cubanas dieron la bienvenida al grupo con el lema «¡Misión cumplida!» y destacaron un «acto emotivo» de reconocimiento por su «entrega y humanismo». Sin embargo, estos comunicados evitan cuidadosamente cualquier mención al escenario actual:
- Despliegue militar: La presencia de buques de guerra estadounidenses frente a las costas de Venezuela y las amenazas de una posible intervención contra el gobierno de Nicolás Maduro han elevado la tensión regional a niveles críticos.
- Silencio estratégico: Ni el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ni el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de Cuba han explicado si este vuelo es parte de un plan de contingencia, una reducción gradual de personal o simplemente una rotación ordinaria. No hay información sobre protocolos de evacuación o seguridad para el personal restante.
La magnitud de la presencia cubana y la opacidad:
Según estimaciones de observadores independientes y fuentes diplomáticas, en Venezuela trabajan actualmente entre 10,000 y 25,000 colaboradores cubanos, no solo en el sector de la salud, sino también en educación, asesoría técnica, y —según analistas— en labores de inteligencia y logística. El gobierno cubano nunca ha hecho públicas cifras oficiales detalladas ni los términos completos de los acuerdos bilaterales que sustentan estas misiones, iniciadas bajo el chavismo desde el año 2000.
Interpretaciones y preocupaciones:
La discreción oficial genera múltiples lecturas:
- Negación de la crisis: Para algunos analistas, el régimen repite su patrón de negar cualquier escenario que pueda interpretarse como debilidad o retirada de un aliado clave, manteniendo una fachada de normalidad.
- Repliegue preventivo: Otros interpretan estos movimientos como el inicio de un retiro gradual y discreto para reducir la exposición de personal civil ante un posible estallido de conflicto abierto.
- Abandono informativo: La falta total de transparencia deja en la incertidumbre a las familias de los cooperantes que permanecen en Venezuela, sin saber cuáles son los planes de protección de su gobierno en caso de una emergencia.
Resumen: Un grupo de 220 médicos cubanos regresó desde Venezuela, presentado por las autoridades como una rotación rutinaria. Sin embargo, el retorno se produce en un momento de alta tensión militar en la región, sin que el gobierno cubano aclare si existen planes para garantizar la seguridad de los miles de colaboradores que aún se encuentran en el país sudamericano.
Nota: El silencio del gobierno cubano sobre el destino de sus cooperantes en Venezuela es más elocuente que cualquier comunicado. Expone la contradicción entre la retórica de «solidaridad internacionalista» y la desprotección real en la que pueden encontrarse miles de ciudadanos, utilizados históricamente como un activo geopolítico y de captación de divisas. Mientras las familias esperan noticias y la tensión internacional escala, la opacidad no solo genera angustia, sino que también cuestiona la responsabilidad del Estado sobre la vida de sus propios profesionales en el exterior.














