El programa oficialista «Razones de Cuba» lanzó una ofensiva mediática contra la plataforma, alegando que manipula la tasa de cambio y responde a una «guerra económica» desde Estados Unidos.
La Habana – El gobierno cubano desató este miércoles una ofensiva mediática contra el medio independiente El Toque, acusándolo de protagonizar un supuesto esquema de «terrorismo financiero» y «guerra económica» contra la isla, en medio de la profunda crisis económica que afecta al país.
Durante el programa oficialista «Razones de Cuba», conducido por el vocero Humberto López, se retomaron declaraciones del canciller Bruno Rodríguez, quien el pasado 29 de octubre afirmó ante la ONU la existencia de «pruebas de una manipulación especulativa de la tasa de cambio». López dirigió estas acusaciones específicamente contra El Toque, afirmando que el medio busca «deprimir el nivel de ingresos de la población cubana».
«El Toque es una criatura nacida y desarrollada para deprimir nuestro nivel de vida aceleradamente», declaró el presentador, quien sugirió la posibilidad de procesar judicialmente al medio por «terrorismo financiero» y propuso incluirlo en una lista nacional de entidades «vinculadas al terrorismo».
A lo largo del programa, López –quien aclaró no ser economista– acusó a la plataforma independiente de «responder a una estrategia de guerra no convencional», de «impulsar un esquema de tráfico de divisas» en el país y de cometer «evasión fiscal en Cuba». En tres ocasiones aseguró que su intervención «no es una campaña contra el medio de prensa independiente», pero instó a los cubanos a «dejar de confiar en El Toque» y reclamó que el Estado «retome el control de la tasa de cambio».
Como es habitual en este tipo de campañas oficiales, se enfatizó que El Toque recibe financiamiento de agencias estadounidenses como el Departamento de Estado, la USAID, la NED y la Oficina de Medios Globales.
Estas acusaciones se producen en un contexto de colapso económico en Cuba, caracterizado por una inflación descontrolada y una continua devaluación del peso cubano en el mercado informal. Mientras el gobierno intenta atribuir la crisis a actores externos y al periodismo independiente, analistas señalan que las acusaciones forman parte de una estrategia para desviar la atención sobre las fallas estructurales del modelo económico cubano y la incapacidad gubernamental para manejar la situación.














