La falta de respuesta oficial tras un presunto ataque incendiario en Cacocum deja a una familia en la desprotección total y moviliza a la comunidad.
La madrugada del martes 9 de diciembre de 2025 se convirtió en una pesadilla para una familia residente en la localidad de Altagracia, en el municipio de Cacocum, Holguín. Su vivienda fue consumida por un incendio de origen presuntamente intencional, un hecho que —según denuncian los afectados— las autoridades policiales no han investigado con la diligencia requerida, a pesar de contar con indicios claros.
El fuego arrasó con todo lo que la familia poseía, dejándolos literalmente solo con la ropa que llevaban puesta al momento del siniestro. Vecinos y testigos presenciaron con horror cómo las llamas devoraban la casa en cuestión de minutos, una escena que ha sembrado indignación no solo por la pérdida material, sino por la aparente pasividad de los cuerpos policiales de las unidades de Maceo y Cacocum.
Bárbara Álvarez Rondón, hermana del propietario de la vivienda, ha sido la voz principal de la denuncia. Ella confirmó que en el lugar del incendio se encontraron evidencias que apuntan a un sospechoso específico. Sin embargo, esta información no ha motivado, hasta el momento, la apertura de una investigación formal, la detención del presunto responsable o cualquier acción concreta que demuestre el compromiso de las autoridades con la justicia.
Esta percepción de abandono institucional ha generado un profundo malestar en la comunidad de Cacocum. Los residentes ven con preocupación cómo un acto de una gravedad extrema —que destruyó un hogar y puso en riesgo vidas— es tratado con lo que califican como indiferencia, erosionando aún más la ya frágil confianza en las entidades encargadas de velar por la seguridad y aplicar la ley.
Para la familia damnificada, el trauma es doble:
- Pérdida total: Se evaporaron no solo bienes materiales, muebles y electrodomésticos, sino también documentos personales, recuerdos irremplazables y la sensación básica de seguridad y refugio.
- Frustración por la inacción: La angustia de haberlo perdido todo se mezcla con la impotencia de ver que, tras el hecho criminal, no existe una respuesta judicial o policial que les ofrezca un mínimo de esperanza para reconstruir sus vidas con justicia.
Ante este vacío de respuesta oficial, Bárbara Álvarez ha lanzado un llamado a la solidaridad ciudadana, buscando apoyo material y logístico para su familia. Este pedido se ha transformado en un reclamo colectivo que trasciende el caso particular, poniendo el foco en la desprotección sistemática que sufren muchas víctimas en Cuba. La comunidad ha comenzado a viralizar la situación, convencida de que solo la presión y la visibilidad pública podrían obligar a las autoridades a actuar.
El caso de Cacocum expone crudamente varios problemas estructurales:
- La vulnerabilidad de los ciudadanos ante actos criminales.
- La lentitud o inacción de los mecanismos institionales diseñados para protegerlos.
- La necesidad de que existan vías efectivas de denuncia y seguimiento que no dependan exclusivamente de la movilización popular.
Mientras la familia enfrenta la titánica tarea de comenzar de cero, su lucha se ha convertido en un símbolo de la demanda por una justicia accesible y por autoridades que cumplan, de manera eficiente y humana, con su deber fundamental de proteger a la ciudadanía.
Resumen: Una familia de Cacocum, Holguín, perdió su vivienda y todas sus pertenencias en un incendio presuntamente intencional. Denuncian que, a pesar de existir indicios contra un sospechoso, la policía no ha iniciado una investigación formal, lo que ha generado indignación comunitaria y un llamado a la solidaridad y a la presión pública para exigir justicia.














