Dos semanas después de las sanciones, la normalidad aparente en gasolineras y apagones enmascara una vulnerabilidad extrema de la economía isleña, dependiente en un 30% del crudo venezolano
El bloqueo estadounidense al suministro de petróleo venezolano a Cuba aún no ha generado un empeoramiento perceptible en la ya crítica situación energética de la isla. Sin embargo, los expertos advierten que las consecuencias, aunque con retraso, serán inevitables y de una magnitud «catastrófica», posiblemente superando la crisis conocida como «Período Especial».
Situación actual: una normalidad precaria
A dos semanas de la implementación de las sanciones, el panorama en Cuba mantiene las graves dificultades habituales, sin un deterioro abrupto atribuible directamente al embargo.
- Servicentros (Gasolineras): Operan con las mismas limitaciones de los últimos meses: largas colas, desabastecimiento intermitente y prioridad para la venta en dólares. Las aplicaciones oficiales como Cupet y Ticket no reportan cambios significativos en los tiempos de espera, que en La Habana pueden extenderse hasta dos meses.
- Apagones: Los cortes eléctricos, que en algunas regiones superan las 20 horas diarias, continúan con patrones erráticos. El déficit máximo oscila entre el 52% y el 60%, cifras altas pero en línea con los valores de finales de 2025. Los principales problemas siguen vinculados a las averías en las obsoletas termoeléctricas, que funcionan con crudo nacional.
Vulnerabilidad y datos críticos:
La dependencia energética de Cuba la coloca en una posición de extrema fragilidad.
- Dependencia: Aproximadamente el 30% del crudo utilizado en Cuba provenía de Venezuela.
- Necesidad diaria: Se estima que la isla requiere unos 110,000 barriles diarios. Solo produce alrededor de 40,000 barriles nacionalmente, dejando un déficit de 70,000 que debe cubrirse con importaciones.
- Fuentes de importación (datos 2025):
- Venezuela: ~27,000 barriles diarios (ahora bloqueados).
- Rusia: ~6,000 barriles diarios.
- México: Entre 6,000 y 12,000 barriles diarios (este país ha confirmado que mantendrá sus envíos).
- Impacto directo inicial: Una variable sensible es el número de motores de generación eléctrica parados por falta de diésel o fueloil (derivados del petróleo importado). Esta cifra ha mostrado un comportamiento errático, pasando de 88 el 3 de enero a 116 el día 8, estabilizándose luego alrededor de 95-96.
Pronóstico económico: una «verdadera catástrofe»
El economista cubano Miguel Alejandro Hayes, en un estudio facilitado a EFE, proyecta el impacto de una reducción del 30% en la disponibilidad de combustible:
- Caída del PIB: 27%
- Inflación: Aumento del 60% en precios de alimentos y del 75% en transporte.
- Consumo familiar: Reducción del 30%.
«Se trataría de una verdadera catástrofe económica y humanitaria. Ni siquiera es comparable con lo vivido en el período especial», afirma Hayes.
Contexto general:
Cuba enfrenta una crisis multidimensional: una caída del PIB superior al 15% en cinco años, inflación disparada, dolarización de facto, un Estado sin recursos para funciones básicas y apagones que paralizan la producción. La pérdida del suministro venezolano, por tanto, no hace más que agravar una situación ya al límite.
Resumen: Aunque los efectos inmediatos del bloqueo al petróleo venezolano no son visibles en las colas de gasolina o los apagones en Cuba, los analistas prevén un impacto económico devastador a mediano plazo. La isla, que ya sufre una crisis profunda, podría enfrentar una contracción del PIB de hasta el 27% y una inflación galopante, en lo que algunos expertos califican como una crisis potencialmente más grave que el «Período Especial» de los años 90.
Nota: La incertidumbre se ve agravada por la opacidad de los datos y el uso de la «flota fantasma» de petroleros para evadir sanciones. La resiliencia mostrada en estas primeras semanas es frágil y el verdadero golpe a la economía y la población podría materializarse en los próximos meses.














