Los acusados sustrajeron y vendieron tubos metálicos de la instalación recreativa «Guamá». El hecho refleja la creciente ola de hurtos de materiales ante la crisis económica.
Dos hombres fueron detenidos en Pinar del Río acusados de robar y vender parte de la cerca perimetral de la pista de carreras y área recreativa «Guamá», un caso que ejemplifica la creciente frecuencia de hurtos de materiales e infraestructura pública en medio de la profunda crisis económica que atraviesa Cuba.
Detalles del caso:
Según información difundida por canales oficialistas en redes sociales, el principal implicado es Williams Noda Miliam, residente en el reparto Rumayor, quien confesó haber sustraído 11 tubos metálicos que formaban parte de la cerca de protección de la instalación deportiva. Posteriormente, vendió el material a Elio Velazco Reyes, quien también fue detenido al admitir la compra del metal robado. Las autoridades informaron que una parte de los tubos fue recuperada.
El fenómeno recurrente del robo de materiales:
Este incidente no es aislado. En los últimos años, se ha reportado en toda la isla un aumento significativo de robos de bienes públicos como:
- Cercas metálicas de instalaciones deportivas, escuelas y parques.
- Planchas de zinc de techos.
- Cables eléctricos y tuberías.
- Estructuras metálicas de fábricas y centros estatales.
El metal se ha convertido en un bien particularmente codiciado por su fácil reventa en el mercado informal, donde se vende como materia prima o para su reutilización.
Causas de fondo y consecuencias sociales:
Analistas y observadores señalan que esta ola de hurtos tiene raíces en la crisis económica estructural:
- Salarios insuficientes: Los ingresos formales son incapaces de cubrir las necesidades básicas, empujando a algunos a buscar ingresos alternativos, legales o no.
- Escasez crónica: La falta de acceso a materiales de construcción y recursos básicos a través de canales oficiales alimenta un mercado negro activo.
- Desesperación económica: Para muchos, la venta de cualquier material recuperable se convierte en una estrategia de supervivencia.
Las consecuencias van más allá del daño material: la destrucción de cercas y estructuras deja instalaciones comunitarias expuestas al vandalismo, limita su uso seguro (especialmente por niños y jóvenes) y acelera el deterioro y abandono de espacios públicos vitales para el esparcimiento social.
Resumen: Dos hombres fueron arrestados en Pinar del Río por robar y vender tubos de la cerca de una pista deportiva. El caso es un ejemplo de la creciente tendencia al hurto de materiales públicos, impulsada por la crisis económica y la búsqueda de ingresos en el mercado informal.
Nota final: Mientras las autoridades celebran la captura de los responsables individuales y llaman a una «gestión responsable» de los recursos, el fenómeno del robo de infraestructura pública sigue apuntando a un problema sistémico mucho más profundo. Cada cerca sustraída es un síntoma del desespero económico y del colapso del contrato social en una sociedad donde la escasez ha normalizado la apropiación ilegal como medio de subsistencia. Sin abordar las causas económicas de fondo, es probable que estos casos se sigan repitiendo, dejando a las comunidades cada vez más desprovistas de los pocos espacios recreativos que les quedan.














