El arresto de dos hombres en Matanzas con 625 litros de combustible desata una ola de críticas en redes y pone en evidencia la profunda crisis de desabastecimiento en la isla.
Dos ciudadanos cubanos, Yasimel Pérez Falcón y Pedro Roberto Cañete Sánchez, fueron detenidos en la ciudad de Matanzas acusados de «actividad económica ilícita» luego de que las autoridades les ocuparan 625 litros de gasolina que transportaban en un auto particular.
El arresto, dado a conocer por la página oficialista «Con todos la Victoria», fue enmarcado en la campaña estatal de «tolerancia cero» contra las ilegalidades. La publicación, de tono propagandístico, señaló que ambos detenidos «responderán ante la ley», destacando que Pérez Falcón tenía antecedentes penales por robo y hurto.

Lejos de generar un apoyo unánime, la noticia provocó una avalancha de comentarios críticos en redes sociales, donde muchos usuarios vieron el caso como un reflejo de la desesperación económica que empuja a los cubanos a buscar formas de subsistencia al margen de un Estado ineficiente. Varias reacciones cuestionaron el origen del combustible, señalando que probablemente salió de una gasolinera estatal a través de circuitos de corrupción.
«Ellos no producen gasolina. Eso salió de una gasolinera», denunció una usuaria. Otros comentarios fueron más directos al señalar la hipocresía del sistema: «Detrás de las hormigas, y los elefantes acabando», escribió otra persona, insinuando que se persigue al ciudadano común mientras los grandes desfalcos quedan impunes.
Para muchos, lo que el gobierno cataloga como delito no es más que una estrategia de supervivencia en un país donde conseguir gasolina de forma legal es una odisea, gracias a un sistema de distribución centralizado y colapsado.














