Yoeslandi Ruiz, «El Cuti», murió acuchillado en Corrales y Egido. Vecinos vinculan el hecho con un ajuste de cuentas tras su salida de prisión.
Introducción
Un brutal crimen conmocionó este martes a los residentes de La Habana Vieja. Yoeslandi Ruiz, conocido en el barrio como “El Cuti”, fue atacado a cuchilladas en la intersección de Corrales y Egido, falleciendo a causa de las graves heridas recibidas. Según testimonios de vecinos, el hecho estaría vinculado a una venganza familiar que habría estado gestándose durante casi dos décadas.
Los Antecedentes: Una Cuenta Pendiente
De acuerdo con versiones recogidas entre residentes de la zona, el ataque tendría su origen en un suceso ocurrido hace aproximadamente 18 años:
- Yoeslandi Ruiz habría estado involucrado en la muerte del hermano de su presunto agresor.
- Tras cumplir condena y regresar recientemente a la calle, las tensiones resurgieron.
- El hermano de la víctima de aquel hecho, identificado por testigos como Yaniel Sánchez, alias “El Fifty”, habría esperado todos estos años para llevar a cabo su venganza.
Cabe destacar que la identidad del atacante no ha sido confirmada oficialmente y procede únicamente de relatos vecinales.
Una Escena de Extrema Violencia
Testigos del hecho describieron una escena desgarradora:
- El agresor habría embestido repetidamente a “El Cuti” con un arma blanca.
- La víctima quedó tendida en el pavimento, rodeada de un charco de sangre.
- Aunque fue trasladado de urgencia a un centro hospitalario, no logró superar las heridas.
La crudeza del ataque dejó consternación entre quienes lo presenciaron, reflejando un nivel de violencia que cada vez se hace más frecuente en espacios públicos.
Reflejo de una Crisis Social Más Amplia
Este crimen se produce en un contexto marcado por el aumento de la violencia callejera en Cuba, donde la población se siente cada vez más vulnerable debido a:
- La proliferación de agresiones y ajustes de cuentas.
- La sensación de impunidad y la falta de mecanismos efectivos de prevención.
- La incapacidad de las autoridades para contener la ola delictiva.
Incidentes como este no solo dejan un saldo trágico, sino que exponen las profundas grietas en la seguridad ciudadana y la resolución de conflictos en comunidades vulnerables.
Conclusión
La muerte de Yoeslandi Ruiz es más que un caso aislado: es el resultado de una cadena de violencia cuyos eslabones se forjaron hace casi 20 años. Mientras la familia y vecinos lamentan su pérdida, el crimen sirve como recordatorio de una sociedad que clama por mayor seguridad, justicia oportuna y vías pacíficas para la resolución de conflictos.
Hasta que no se aborden estas problemáticas de fondo, historias como la de “El Cuti” seguirán repitiéndose.
Nota: Este artículo se basa en testimonios de residentes e información compartida por la página Nio Reportando un Crímen. La investigación oficial continúa en curso.














