La asistencia, distribuida por la Iglesia Católica, es rechazada por el gobierno cubano, que la califica de «manipulación política» pese a beneficiar a miles de familias
Un segundo avión con ayuda humanitaria financiada por el gobierno de Estados Unidos llegó este viernes al Aeropuerto Antonio Maceo de Santiago de Cuba, destinado a aliviar las necesidades de miles de familias afectadas por el huracán Melissa en la región oriental de la isla. La entrega, canalizada a través de organizaciones católicas, ha generado un cruce político entre ambos gobiernos.
Detalles de la ayuda:
- Contenido: El cargamento consiste en 528 kits de alimentos no perecederos y 660 kits de higiene.
- Destinatarios: Está dirigido a apoyar aproximadamente a 6,000 familias de las diócesis de Bayamo-Manzanillo, Holguín-Las Tunas, Santiago de Cuba y Guantánamo-Baracoa.
- Distribución: La organización Cáritas Cuba y la Iglesia Católica son las encargadas de la logística. La ayuda será trasladada a El Cobre y desde allí se distribuirá gratuitamente mediante voluntarios eclesiásticos a las comunidades más golpeadas.
- Contexto mayor: Este es el segundo de tres envíos anunciados por la Administración Trump, como parte de un paquete de 3 millones de dólares en asistencia por desastre. El primer envío llegó a Holguín la semana pasada con similares cantidades, y se prevé un tercero por barco. Se estima que la ayuda en conjunto podría beneficiar a unas 24,000 personas.
Posición del Gobierno de Cuba (Rechazo y acusaciones):
El Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de Cuba emitió un comunicado el 14 de enero rechazando la ayuda y acusando a Washington de «oportunismo» y «manipulación política».
- Críticas centrales: Alega que EE.UU. se está aprovechando de la tragedia humana para desacreditar al gobierno cubano.
- Falta de coordinación oficial: Señala que no hubo comunicación gubernamental directa para coordinar la operación y que se enteraron a través de la Iglesia Católica.
- Postura declarada: Aunque Cuba afirma no oponerse a la ayuda internacional en principio, insiste en que toda asistencia debe canalizarse a través de «los canales oficiales designados» por el Estado para su distribución.
Posición de EE.UU. y los organizadores:
El Departamento de Estado estadounidense justificó los envíos como parte de su política de larga data de asistencia al pueblo cubano, tomando «medidas extraordinarias» para asegurar que la ayuda llegue «directamente al pueblo cubano, sin interferencias ni desvíos por parte del régimen ilegítimo». Cáritas Cuba, por su parte, subraya que el proceso se realiza con transparencia, dignidad y un enfoque en los más necesitados, actuando por compromiso humanitario.
Contexto del desastre:
El huracán Melissa impactó el oriente cubano en octubre pasado como categoría 3, causando graves daños en viviendas, infraestructura eléctrica, acueductos y cultivos, agravando la ya profunda crisis económica que sufre el país.
Resumen: Un nuevo cargamento de ayuda estadounidense para víctimas del huracán Melissa llegó a Santiago de Cuba, siendo distribuido por la Iglesia Católica. Mientras las organizaciones humanitarias destacan el gesto solidario, el gobierno cubano lo condena como una herramienta de propaganda política, rechazando la asistencia por no ser coordinada a través de sus canales oficiales.
Nota: El episodio ejemplifica la profunda politicización de la ayuda humanitaria entre ambos países. Mientras la población afectada recibe bienes de primera necesidad, el trasfondo es una batalla narrativa sobre la legitimidad, el control y los propósitos detrás de la solidaridad internacional.














