La inestabilidad en Venezuela amenaza con recortar el vital suministro de petróleo, profundizando la crisis económica y acelerando el éxodo de población en la isla.
Cuba enfrenta un escenario de extrema complejidad, donde una crisis económica prolongada, una severa escasez de combustible y una ola migratoria histórica se entrelazan, amenazando con agravarse debido a la inestabilidad política en uno de sus principales aliados: Venezuela. La posible interrupción de los envíos de crudo venezolano, tras las incautaciones de buques tanque por parte de Estados Unidos y el cambio de gobierno en Caracas, representa un nuevo y grave estrangulamiento para la ya debilitada economía de la isla.
La nación caribeña, que apenas produce el 40% del petróleo que consume, depende críticamente de las importaciones. Según el experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, Cuba recibe actualmente unos 35.000 barriles diarios de Venezuela, complementados con enviós de México y Rusia. Cualquier obstrucción en este flujo, como la reciente captura de al menos cuatro tanqueros venezolanos por Washington, impacta directamente en la frágil realidad cubana, donde los apagones programados y las colas para combustible son ya parte de la cotidianidad.
Esta crisis de insumos estratégicos se superpone a una depresión económica de cinco años. El Producto Interno Bruto (PIB) cayó un 15% en el último lustro, con una contracción del 4% solo en 2025, según admitió el presidente Miguel Díaz-Canel. La combinación de la pandemia de COVID-19 y un drástico incremento de las sanciones estadounidenses asfixió sectores clave como el turismo y las exportaciones, revirtiendo la relativa prosperidad de las dos primeras décadas del siglo.
El resultado más dramático ha sido un éxodo poblacional sin precedentes en décadas. Entre 2020 y 2024, Cuba perdió aproximadamente 1,4 millones de habitantes, principalmente personas en edad laboral (entre 15 y 59 años), acelerando el envejecimiento demográfico. “El más probable escenario es un aumento significativo de la migración”, advierte el economista cubano Arturo López Levy. Aunque Estados Unidos ya no es un destino accesible tras el cierre de sus fronteras a inmigrantes, las rutas hacia México, Brasil y España continúan activas. Para ciudadanos como Ernesto Macías, un médico de 53 años, la decisión de emigrar se toma “por los hijos de uno, que merecen un futuro mejor”.
Resumen: Cuba se encuentra al borde de una crisis aún más profunda debido a la potencial interrupción del suministro de petróleo desde la inestable Venezuela, lo que agravaría la severa crisis económica interna y podría acelerar la masiva ola migratoria que ya ha reducido la población de la isla en más de un millón de personas en cinco años.
Nota: La situación de Cuba ilustra cómo la confluencia de factores externos —sanciones, dependencia energética y la inestabilidad de un aliado clave— con graves problemas estructurales internos, puede crear una crisis humanitaria y demográfica de larga duración, cuyo desenlace sigue siendo incierto.














