Mientras la alimentación infantil se paraliza por una caldera averiada hace más de un año, la directora se asigna dos motorinas nuevas; un exdirectivo declaró un robo de 2 millones de pesos antes de retirarse a una mansión en La Habana.
En un segundo testimonio que complementa una denuncia anterior enviada a nuestra redacción de LMS, trabajadores de la misma empresa estatal de conservas en Camagüey exponen nuevos detalles del desfalco y la negligencia que afectan a la población.
Denuncian que hace más de un año la caldera de la fábrica está rota, lo que ha paralizado la producción de compotas y alimentos infantiles. «A nadie le preocupa la alimentación de los niños», afirma el denunciante. Mientras, productos como mermeladas y jugos, antes accesibles, ahora solo se fabrican para venderse a precios elevados a través de Mipimes, inalcanzables para el trabajador promedio.
En contraste, cuando la Dirección Nacional asignó 10 motorinas nuevas para la empresa, la directora ya había recibido una para uso personal y se asignó otra para su hija. «Ella misma se asignó otra… para darle una a la hija que es quien la usa», señala el texto.
Uno de los casos más escandalosos mencionados es el de un exdirectivo que, tras regresar de vacaciones en Cayo Coco, declaró a la policía que le habían robado 2 millones de pesos. Dos meses después, pidió la baja y ahora «vive en La Habana en una mansión».
Para colmo, la jaba de fin de año para los trabajadores tiene un precio de 5,000 pesos, muy por encima del salario promedio de 3,500 pesos, haciendo imposible su adquisición.
Lista de nuevos detalles denunciados:
- Caldera industrial rota por más de un año, paralizando la producción de alimentos infantiles.
- Asignación privilegiada de motorinas nuevas a la directora y su familia.
- Exdirectivo declaró robo de 2 millones de pesos y hoy vive en una mansión en La Habana.
- Precio abusivo de la canasta navideña (5,000 pesos) vs. salario obrero (3,500 pesos).
- Productos antes populares (mermeladas, jugos) ahora solo accesibles a través de Mipimes a precios elevados.
Cita de la denuncia:
«Hace más de un año la caldera de la fábrica está rota. Y a nadie le preocupa la alimentación de los niños… Y ya para terminar mi escrito… un directivo… declaró que le habían robado dos millones de pesos… y dicen que vive en La Habana en una mansión».
Resumen: Una segunda denuncia sobre la misma fábrica en Camagüey revela que la producción de alimentos infantiles está paralizada por una caldera averiada, mientras los directivos se reparten motorinas nuevas y un exgerente vive en una mansión tras declarar el robo de 2 millones de pesos.
Nota: El denunciante agradece a este medio por ser «el único medio confiable» para exponer estos hechos sin represalias, y hace un llamado a las autoridades nacionales a investigar lo que considera una red de corrupción enquistada que perjudica a trabajadores y consumidores.














